Este es el golpe económico que ha traído El Quimbo a la minería artesanal en Tarqui - Huila

represa quimbo afectacion mineros artesanales 1Por lo menos 133 familias que viven de la minería artesanal en Tarqui (Huila) salieron de sus territorios por cuenta del coletazo económico que trajo la Central Hidroeléctrica El Quimbo. A muchos les tocó salir desplazados y sumidos en la absoluta pobreza.

Redacción 180 Grados

Neiva – Huila

Mineros artesanales del municipio de Tarqui lanzaron un S.O.S. debido a las graves afectaciones causadas por las actividades de la Central Hidroeléctrica El Quimbo sobre al río Magdalena y los efectos de la pandemia del Covid-19. De 150 mineros que existían en esta localidad del sur del departamento de Huila solo quedan 17 dedicados a esta actividad económica.  

La alerta la hizo Luz Mery Anacona, líder social de este grupo de mineros del municipio de Tarqui, quien dijo que la presencia de la represa, sumado a la llegada del Covid-19, ha profundizado la crisis social y económica de estas familias. “Esto ha sido un caos tremendo porque muchas personas vivimos de lo que nos han enseñado nuestros padres y de lo que hemos aprendido a trabajar. Entonces, cuando llegan estas multinacionales y le quitan a uno lo que tiene uno perfectamente uno pierde todo”, resaltó la líder minera.

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Afectación a la economía y a la naturaleza   

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El golpe económico por cuenta de la represa, y según cuenta doña Luz Mery, hizo que algunas familias se dispersaran. Los hijos se fueron de su municipio y se dedicaron en las ciudades al mototaxismo o al comercio informal, lo que significó también un golpe social y cultural en el seno de la familia rural. “Uno vivimos por ahí de la cogida del café; usted sabe que la cogida del café es por temporadas. Trabajamos así al día, por ahí un diíta cogiendo uva, otro diíta por ahí cogiendo maracuyá. Nosotras las mujeres muchas veces nos buscan un día para arreglar casa. Prácticamente, los recursos que nosotros generamos hoy en día ya son muy mínimo”, describió.

Para esta mujer, quien ha vivido varias décadas de lo que le da el Gran Yuma, la afectación no ha sido solo económica. El cambio climático que, según revela algunos estudios académicos, genera los grandes espejos de agua sobre un ecosistema, ha hecho que aparezcan plagas en la región. Luz Mery le atribuye la llegada de nuevas especies animales a la presencia de la represa: “Muchas plagas han llegado, como esos caracoles venenosos que nunca se veían por acá. Eso afecta mucho a las plantas de nuestro territorio”.

Crisis familiar y desplazamiento

La crisis económica ha dispersado las familias. Antes, relata la mujer, todos iban juntos al río a ‘barequear’ y a rebuscarse la vida. Hoy, al no tener la posibilidad de acceder a la afluente, muchos se fueron a ciudades como Neiva o Bogotá. “No podemos miniar el río, que era la fuente de nosotros. Un desplazamiento total, porque a mi me desarticularon mi familia. Yo con mis hijos nos íbamos a miniar y disfrutábamos el agua y el estar juntos. Después que nos sacaron del río, a mis hijos les tocó irse para otras ciudades, de un lado para el otro, porque prácticamente me quitaron la mitad de la vida, porque mi familia se desunió. Nosotros nunca hemos tenido un patrón. El patrón ha sido el río”, dijo. 

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Aunque la multinacional Emgesa ha entregado tierras a algunos campesinos, estas no cumplen con las condiciones para producir alimento. Los líderes sociales de la Asociación de Afectados por la Represa El Quimbo – ASOQUIMBO han insistido en que sí hay tierras aptas para ello, en miras a evitar el colapso económico de estas familias. De acuerdo a las proyecciones de la Gobernación del Huila, las 5.200 hectáreas de tierra hoy inundadas por el proyecto hidroeléctrico producían para antes de 2008 alrededor de 36 mil toneladas de alimento.

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