El virus de la violencia en Algeciras

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Dos masacres enlutan “la despensa agrícola”. En lo que va corrido del 2020 en Huila han sido asesinados cinco excombatientes de las Farc y tres líderes sociales. “La violencia contra quienes dejaron las armas y contra quienes defienden los derechos humanos y de las comunidades devastadas por el conflicto sigue siendo la amenaza más grave para la consolidación de la paz en Colombia”.

María Alejandra Ruíz Mallungo

180 Grados Algeciras 

En un país donde nos han repetido hasta el cansancio que la esperanza  es lo último que se pierde, siempre hemos soñado con una vida más equitativa e igualitaria, pero nunca había sido tan cercana como el 14 de septiembre del 2012 cuando los noticieros de radio y televisión nos comunicaron que el Presidente de entonces, Juan Manuel Santos, hacía público el inicio de  los diálogos de paz con las Fuerzas Armadas revolucionarias de Colombia FARC en la capital de Noruega, Oslo. Sin duda era un momento histórico para Colombia, porque aspirábamos culminar más de cincuenta años de violencia interna y el trágico lastre de ser el único país con guerrillas de América Latina.

Entonces el país se polarizó entre los que apoyaban las negociaciones y quienes les parecía una deshonra el hecho de conversar con unos “asesinos terroristas”. Sin embargo el proceso siguió adelante con el apoyo de más  de un millón de colombianos que se manifestaron el 9 de abril 2013  en una marcha contundente. Eran más los que ansiaban ver el final de un conflicto que dejó hondas heridas en muchas de las poblaciones de nuestro territorio, especialmente en el campo Colombiano.

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Una pequeña población agrícola

Uno de los territorios donde se sentía esa emoción por un cese de la violencia en Colombia era Algeciras, una pequeña población agrícola del departamento de Huila, que siempre se ha visto afectada por presencia de insurgentes de FARC, que luego del fin de las negociaciones se convertiría en un Partido político denominado Fuerza Alternativa Revolucionaría del Común. Según cifras aportadas en un artículo de Colombia 2020 de periódico El Espectador de los 400 ex combatientes que hay en el departamento del Huila 60  viven en Algeciras los cuales se acogieron de manera inmediata al proceso de reincorporación  que les ofrecía una nueva oportunidad lejos de las espesas selvas o montañas que  se encuentran al sur limitando con el departamento del Caquetá.

Reincorporados como Eider Andrés Tovar y Holmes Fabián Ordóñez se sumaron a la campaña de desminado humanitario, donde como labor social y de reconciliación con la comunidad empezaron la ubicación y limpieza  de sitios en el suelo Algecireño de minas antipersonal, que en otrora servían como estrategia de guerra contra las fuerzas militares, muy importante labor para un departamento que según estadísticas dadas por descontamina Colombia de la oficina del alto comisionado para la paz  ha dejado como víctimas  a 50 civiles y 192 integrantes de la fuerza pública. Quienes  decidieron hacer parte activa en la convivencia y reconciliación  en nuestro municipio optaron por hacer parte de los 209 certificados en un diplomado de formación de líderes multiplicadores de paz, con alianza de la  OIM, USAID y el SENA .

Luego de la firma del acuerdo parecía que todo marchaba bien. La tranquilidad en Algeciras era total, el pueblo empezó a crecer comercialmente y el miedo no estaba en sus calles ni dentro de las casas de sus habitantes, hasta que un evento político cambiaría drásticamente el rumbo. El 7 de agosto del 2018 se posesionó Iván Duque Márquez como presidente de Colombia. Integrante del Partido Centro Democrático, uno de los más acérrimos contradictores de las negociaciones de paz, que además logró, mediante propaganda intimidante que se votara NO en el plebiscito por la paz que pretendía dar a todos los Colombianos la última palabra para firmar el acuerdo final con las FARC.

El deterioro del acuerdo en Algeciras   

En Algeciras se empezó a ver el principio del deterioro de la firma de la paz que ya se estaba presentando en gran parte del país la noche del 05 de enero del año 2020 con un atentado en el hogar de José Javier Montaño, quien estuvo vinculado a las FARC y es el actual  gestor de paz del municipio de Algeciras. En el atentado resultó herido su Hijo Jhon Héctor Montaño. Esta acción hizo que se prendieran las alarmas para la protección  de los ex integrantes de FARC en Algeciras, en declaración para Huila digital Noticias, medio Algecireño, Carlos Andrés bustos cortes miembro del partido FARC dijo: “rechazamos totalmente estos hechos violentos que atemorizan y ponen en riesgo sus Vidas y la de sus Familias y a la vez obstaculizan el Proceso de  PAZ  que tanto anhelan los Algecireños”.

Pero lejos de una solución o acciones convincentes e investigaciones que ayudaran a esclarecer la ola de violencia presentada en Algeciras, a pesar de contar con presencia activa de la militarización del Estado, como la estación de Policía en el centro de la población y la  Novena Brigada del Ejército a la entrada del pueblo, la violencia continuó de manera sistemática. El 21 de febrero un hombre que no se ha podido identificar aún, llegó a la casa de Esder Pineda Peña  propinándole disparos que le cegaron la vida de manera instantánea, Esder se desempeñaba como Integrante de la Cooperativa Multiactiva agropecuaria por la paz donde están otros reincorporados del Departamento, además lideraba un proyecto de gallinas ponedoras en el municipio de Algeciras. Antes de su asesinato, Esder Pineda había pedido protección a los organismos competentes, que solo le ofrecieron ayuda por tres meses para que se instalará en Neiva, sin embargo no lo tomó, pues todo su trabajo, familia y hogar estaban en Algeciras.

Luego de estos dos graves sucesos se siguieron presentando amenazas por medio de llamadas anónimas o panfletos a varios ex-guerrilleros de las FARC que se acogieron a los acuerdos, obligando a realizar una reunión para el análisis de las garantías de la seguridad de los ex combatientes  que residen en Algeciras, llevada a cabo el 28 de febrero en esta población huilense, con la sorpresa que al terminar la reunión llamaron a una de las participantes a su celular y la declararon junto a su pareja objetivo militar, luego de haber denunciado ante los participantes de la reunión que semanas antes habían recibido una amenaza con las siguientes palabras: “Todos los hijueputas que están recibiendo ayuda, bancarización, son los que tienen que salir del municipio”. Ronald Rojas, excombatiente de FARC, en declaraciones al periódico El Espectador manifestó que:” Lo raro para nosotros es que al parecer quienes hacen las amenazas es gente que está muy cerca de los movimientos, de la vida cotidiana de nuestros compañeros, pareciera que incluso tuvieran acceso a las listas de asistencia a esas reuniones”. Declaraciones que aumentaron la preocupación en la comunidad Algecireña.

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Violencia en pandemia

En medio de toda la situación generada por la pandemia, las acciones violentas en Algeciras parecían haber menguado, pero no sería por mucho tiempo, estas  se recrudecieron en la parte rural, donde aparecían cuerpos de personas desaparecidas días antes, más amenazas, asesinato de líderes sociales de diferente corrientes de la oposición al gobierno, también de presidentes de Juntas de acción comunal. Los ataques a ex integrantes de la FARC no se harían esperar, el 31 de Mayo, es asesinado Yan Carlos Montaño de 19 años de edad, Hijo de Jhon Montaño, quien ya había sido víctima del primer atentado, seguido de panfletos amenazantes en el que mencionan a las persona o familias enteras que debían abandonar el municipio.

Aunque los primeros ataques eran a personas individuales, el 17 de Julio el pueblo se aterrorizó al conocer la noticia del asesinato de 4 personas en  dos zonas veredales de la población, una mujer, dos hombres y un adolescente de 16 años. También dejaron heridos a un niño y un adulto mayor, las personas asesinadas eran familiares de Nencer Becerra, desmovilizado de  las FARC.

Acto seguido aparecieron los panfletos amenazantes contra habitantes de la comunidad. Los comunicados, según parece, son por parte de la Teófilo Forero de las FARC “como se pude leer en su enunciado, de la cual era Comandante antes de los acuerdos firmados en La Habana, Hernán Darío Velásquez alias “el paisa”, que después de un tiempo de estar  en la negociaciones decidió abandonarlas, para volver a la insurgencia. Sin embargo, no se sabe realmente quién está detrás de esta situación en Algeciras, pues si bien las amenazas escritas se identifican como: “Columna móvil  Teófilo Forero de las de las FARC E.P”, las llamadas o personas que amenazan no se identifican claramente, nadie las reconoce y parecen fantasmas que van y vienen, sin ley alguna atemorizando a la población.

Poco antes de los graves asesinatos en Algeciras el 1 de Julio, el Jefe de la Misión  de verificación de la ONU  y representante especial del secretario general en Colombia, Carlos Ruiz, presentó un informe sobre los avances del proceso de paz en Colombia donde manifiesta su preocupación sobre lo que viene sucediendo: “La violencia contra quienes dejaron las armas y contra quienes detienen los derechos humanos y de las comunidades devastadas por el conflicto sigue siendo la amenaza más grave para la consolidación de la paz en Colombia”. No es para menos, según informes  de Derechos Humanos 210 ex combatientes han sido asesinados desde la firma del acuerdo de paz.

Un virus mortal

Desde  la implementación del acuerdo de paz en Colombia según la comisión de derechos humanos, son 210 los excombatientes reincorporados asesinados. Sin embargo, el  Partido FARC asegura que ascenderían a 218 las personas víctimas de estas muertes selectivas. En el departamento del Huila hay aproximadamente unos 400 desmovilizados que están dentro de los programas  para la reconciliación y la verdad, de estos unos 60 viven en Algeciras (Huila) que están siendo desplazados, amenazados y asesinados y no se ve una política clara en cuanto investigaciones sobre lo que sucede, simplemente una alocución diaria a las 6 de la tarde del Presidente Colombiano, que lejos de llenarnos de optimismo en este caos social, económico y de salud, nos genera dudas sobre su capacidad de liderazgo.

En la noche del pasado 22 de septiembre, en zona rural de Algeciras, Huila, se perpetró una nueva masacre. Las autoridades militares, más precisamente el general Johny Hernando Bautista Beltrán, comandante de la novena brigada del Ejército, identificaron a las víctimas como Jimmy Betancourt Ortiz, su hijo Jimmy Alejandro Betancourt Gómez (25 años), ambos familiares de un excombatiente de Farac; y Camilo Rayo (17 años). Según Indepaz, esta sería la masacre número 62 perpetrada en Colombia en lo que va de este año.

 ¡El pueblo algecireño y las familias víctimas del virus de la violencia exigen justicia!

“La violencia contra quienes dejaron las armas y contra quienes defienden los derechos humanos y de las comunidades devastadas por el conflicto sigue siendo la amenaza más grave para la consolidación de la paz en Colombia”.

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