Las industrias culturales serán apoyadas con ordenanza de la Asamblea de Huila

industria cultural huilaEn tres debates, la Asamblea de Huila aprobó por unanimidad una ordenanza que busca impulsar las industrias creativas en Huila. Son 18 artículos que componen el documento, en el que se busca consolidar este importante sector en la región. Pero, ¿de dónde viene la categoría?

Si usted tiene un emprendimiento cultural y/o digital, si usted es artesano, hace parte de un grupo de teatro, es un escritor de literatura o periodista de un medio de comunicación digital, esta decisión le puede interesar. El cine, la televisión, la radio, los emprendimientos digitales, la danza, el teatro, los conocimientos patrimoniales, entre otras áreas ligadas a la innovación son vistas en la nueva ordenanza aprobada ayer por la Asamblea de Huila como generadoras de empleo, por lo que tendrán un capítulo en el Plan Departamental de Desarrollo y por supuesto en la agenda de la política pública.

Se trata del Proyecto de Ordenanza No. 07 de 2020 que a lo largo de 17 artículos (el documento que pasará finalmente a sanción del gobernador tiene un artículo más y un parágrafo transitorio) describe la industria cultural (o economía naranja) en su Artículo 1 como “el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios culturales, cuyo valor está determinado por su contenido de propiedad intelectual”. Y hace un largo esbozo de dos grandes categorías de este concepto, de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo.

El proyecto durante su paso por la Asamblea tuvo algunas mejoras a la luz de la realidad regional, según el diputado Carlos Ramiro Chávarro, ponente de la iniciativa. “Un autor importantísimo en la dinámica económica es el sector de las industrias creativas. Hoy, quienes hacen parte de este sector, no se han visibilizado realmente, y lo que estamos queriendo con la aprobación de esta norma es, primero, que se visibilice el sector, y segundo, se fortalezca como otro reglón importante de la generación de empleo y la reactivación económica”, explicó el político conservador.

Algunos de los cambios que se realizaron a la norma nacional para el Huila fueron la inclusión de los festivales, la gastronomía tradicional y otras sugeridas por algunos de los gestores culturales que participaron de su construcción, según Chávarro Cuéllar. “Faltan algunas propuestas que yo creería están aquí incluidas. Las que no, en el proceso de reglamentación podrán incluirse y, adicionalmente a ello y si fuere menester, pues serán incluidas más adelante con alguna modificación”, explicó.

La nueva ordenanza explica dos asuntos básicos para su implementación. La primera es la creación del Fondo para la Financiación de la Ideación, Creación, Aceleración y Desarrollo de Industrias Creativas en Huila – FIC. Allí se recogerán los recursos para impulsar los proyectos enmarcados en la categoría de industrias creativas (Art. 9), el cual estará a cargo del Instituto Financiero para el Desarrollo del Huila INFIHUILA.

Lo segundo, abrir un espacio de concertación para la implementación de la política (Art. 10) y que regule lo que propone la ordenanza, que tendrá por nombre Consejo Departamental de Industrias Creativas. Este deberá “estructurar las condiciones financieras de los diferentes tipos de financiación a ofertar en desarrollo de la Ordenanza”, reseña la norma.

La Ordenanza establece en un parágrafo que en un término no mayo a seis meses el gobernador del Huila o su delegado e INFIHUILA definan cuales van a ser la fuente para recoger los recursos para el FIC y cuando dinero se le va a colocar al mismo. “La Asamblea da el marco normativo pero la operatividad la hace el Gobierno Departamental y cada uno de los municipios. Aquí también le estamos dando facultad a los municipios para que éstos puedan, como lo establece ya la ley, crear incentivos tributarios para el impulso del sector”, puntualizó el diputado Chávarro.

A continuación, la nota audiovisual:

La raíz de la “nueva” política

Algunos políticos colombianos enmarcan esta idea, categoría o concepto al libro ‘La Economía Naranja – Una Oportunidad Infinita’, escrito en 2013 por Felipe Buitrago Restrepo e Iván Duque Márquez, cuando estos trabajaron en el Banco Interamericano de Desarrollo. Los autores parafrasean a John Anthony Howkins y su obra ‘La Economía Creativa: cómo las personas ganan dinero con las ideas’, diciendo que “la economía creativa comprende los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, televisión, radio y videojuegos” (Howkins; La Economía Creativa; 2001).

Para aludir a este fenómeno se usan una variedad de términos tales como industrias culturales, industrias creativas, industrias del ocio, industrias del entretenimiento, industrias de contenidos, industrias protegidas por el derecho de autor, economía cultural y economía creativa. Sin embargo, la categoría debe ubicarse más allá del contexto mercantilista planteado por los dos autores “naranja”, uno de ellos, el presidente de Colombia.

Concepto acuñado por otros

180 GRADOS hizo una breve profundización a los estudios que sobre el consumo y la globalización realizaron algunos pensadores del Siglo XX. Uno de esos es el antropólogo y crítico cultural argentino Néstor García Canclini, quien abordó en su obra ‘Consumidores y Ciudadanos’, de 1995, esta categoría desde la perspectiva de la sociología y la comunicación. Pero, a su vez, este tomó referencias del filósofo y teórico nacido en Edmonton (Canadá), Marshall Mcluhan, en su obra cumbre La Aldea Global.

La industria cultural, como la concibe posteriormente el mexicano, proviene de las reflexiones sobre el impacto tecnológico en la vida cotidiana de la ciudadanía analizados por el pensador canadiense: “Este modelo surgió a partir del descubrimiento de que todos los medios de comunicación y las tecnologías poseen una estructura fundamentalmente lingüística. No sólo son como el lenguaje sino que en su forma esencial son lenguaje, cuyo origen proviene de la capacidad del hombre de extenderse a sí mismo a través de sus sentidos hacia el medio que lo rodea” (Mcluhan; La Aldea Global, Pág. 16).

Las industrias culturales, el arte para el consumo

Para los académicos, las industrias culturales son más que una salida al desempleo en algunas regiones intermedias como Huila. Para académicos como García Canclini son una posibilidad para integrar sectores sobre gustos particulares y problemáticas similares: “Las industrias culturales son hoy el principal recurso para fomentar el conocimiento recíproco y la cohesión entre los múltiples organismos y grupos en que se fragmentan las grandes ciudades”, explicó el mexicano en la página 90 de su trabajo Consumidores y Ciudadanos, 1995.

Pero realmente es la Escuela de Frankfurt (grupo de intelectuales que construyeron su marco de pensamiento a partir de las obras de Hegel, Marx y Freud) la que moldeó el concepto. Los alemanes Theodor Adorno y Max Horkheimer, de sus más ilustres pensadores, escribieron en 1944 que “la técnica de la industria cultural ha llegado sólo a la igualación y a la producción en serie, sacrificando aquello por lo cual la lógica de la obra se distinguía de la del sistema social”. La reflexión fue consignada en un breve artículo de 26 páginas titulado ‘La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas’ y publicado en un libro titulado ‘Dialéctica de la ilustración’.

Lo cierto es que el concepto es ampliamente implementado en todo su esplendor por la industria hollywoodense y, en términos generales, por la cultura estadounidense. Los Estados Unidos finalmente desarrollaron para América Latina un infinito recurso de instrumentos para reproducir y afianzar el régimen social y el como elemento para el consumo de masas. 

Sobre ello, el doctor en semiología y en historia de la cultura, Ignacio Ramonet, explicó: “Una persona o grupo que en varios continentes posee estaciones de radio, posee estaciones de televisión, posee estudios cinematográficos, posee casas editoriales, que edita todo tipo de libros, novelas, posee casas de discos donde edita música, ha querido comprar equipos de fútbol, porque el ocio entra ahora dentro de la comunicación. Es decir, al crearse un sistema tecnológico en el que no hay diferencia tecnológica entre lo escrito, la imagen y el sonido, las industrias culturales que antes eran especializadas en cada uno de estos sectores, hoy en día acumulan los tres sectores, y evidentemente por eso estamos viendo la aparición de gigantes económicos mediáticos que poseen a la vez todas las actividades ligadas a la imprenta, al papel, al sonido, a la imagen”.

Con esta política, Colombia incentivará este sector con una arista más amplia de las llamadas industrias creativas culturales de la nación y, con esta Ordenanza, del Departamento. La idea es generar empleo y, a la vez, masificar lo local en el escenario global, tal como lo predijo una vez Mcluhan en los setenta.

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