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28 casos de ‘falsos positivos’ en el Huila serán presentados ante la JEP

falsos positivos en el huila ante la justicia especial de pazEl Obsurdh ha sistematizado estos casos en los que estarían involucrados militares retirados y activos de la Novena Brigada, con sede en Neiva. 180 Grados relata uno de estos casos ocurridos en Gigante (Huila).

Han sido asesinadas en el Huila 219 personas en el marco de ejecuciones extrajudiciales, o también llamados ‘Falsos Positivos’ en 142 hechos documentados. De estos, 28 casos con un saldo de 50 víctimas ocurridos en siete municipios en el departamento entre los años 2006 y 2008 serán llevados por el Observatorio Surcolombiano de Derechos Humanos y Violencia – Obsurdh ante la Sala de Reconocimiento y Verdad del Tribunal Especial de Paz. La presentación del informe se hará el 7 de noviembre a las 2:30 de la tarde en el auditorio Olga Tonny Vidales de la Universidad Surcolombiana.

Oscar Enrique Prieto Acosta, profesional de apoyo del Obsurdh, relató que estos casos tuvieron lugar en los municipios de Pitalito, Acebedo, Isnos, San Agustín, Gigante, Garzón y La Plata y se fundamentan en documentos y testimonios recogidos de los familiares de los asesinados, así como de denuncias radicadas ante la rama judicial Huila. “En el informe que radicaremos ante la JEP, presentaremos 28 casos ampliamente documentados con 50 víctimas, donde están principalmente casos ocurridos entre 2006 y 2008 en los que sus presuntos victimarios son estructuras militares del Batallón Magdalena de Pitalito y del Batallón Cacique Pigoanza de Garzón”, explicó el abogado.

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El informe que presentará el Obsurdh ante la JEP iniciará con el caso más antiguo que se ha conocido en el Huila, que es el de los hermanos Argote que en el año 1993 fueron asesinados en el municipio de Isnos, sur del Huila por militares adscritos al Batallón Magdalena. “Solo 21 años después, hasta el 2014, hubo una sentencia definitiva del Consejo de Estado, señalando la responsabilidad del Ministerio de Defensa, de la Novena Brigada y del Batallón Magdalena, con además todo el agravante de que 21 años después ya la acción penal había precluido y en este momento no hay nadie detenido por este caso. Lo otro es como la justicia se ha encargado de dilatar cada vez más las investigaciones para tener claridad, verdad y justicia para las víctimas”, enfatizó Prieto Acosta.

Una práctica sistemática

cifras falsos positivos huilaLo recogido por el Obsurdh no difiere mucho del modus operandi que se presentó en todo el país. Los asesinados son jóvenes pobres, de barrios populares y de invasión, con ansias de conseguir un trabajo y salir adelante. Bajo esa situación, sus verdugos les ofrecían trabajo, oportunidades de mejorar su dura situación económica de ellos y sus familias, y así eran engañados y luego asesinados. Los conducían a otros parajes, les obligaban a vestirse con prensas militares y les daban muerte. Posteriormente, modificaban la escena del crimen, agregando armas, colocando entre sus bolcillos elementos que los vincularan a estructuras armadas.

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Después redactaban comunicados a la opinión pública, donde se sindicaban a los asesinados como bajas en combate de las Farc, particularmente del frente 13 y 61. “Pero cuando esta idea no se podía sostener por la falta de evidencia por las acciones que podía desarrollar la guerrilla, entonces inmediatamente se cambiaba el relato y se vinculaban con bandas criminales asociadas a la extorsión o a delitos como el fleteo sobre la vía Isnos – Paletará – Popayán”, explicó el abogado.

El trabajo académico

Desde 2007, esta ONG viene sistematizando casos en el Huila de falsos positivos, cuyas investigaciones año tras año desde el año 2008 son compendiadas en la revista ´Voces y Silencios’. En enero de 2014, se adelantó en Pitalito la audiencia pública denominada ‘Falsos positivos en el sur de Colombia: En camino de la impunidad’. Allí Obsurdh y otras organizaciones de Derechos Humanos de Huila y Caquetá dieron a conocer los diferentes casos, algunos de los cuales ya están en proceso de investigación e incluso han resultado condenas de soldados y otros militares de bajo rango.

oscar enrique prieto acosta falsos positivos huila

Prieto Acosta denunció que desde 2008 hay intencionalidad de algunos sectores políticos del Huila de deslegitimar e invalidar las denuncias del Obsurdh y hasta de silenciarlo, insistiendo que estos casos de falsos positivos nunca sucedieron en la región. Sin embargo, los recientes fallos judiciales y algunos pronunciamientos de organismos internacionales han ratificado el trabajo de las ONG de Derechos Humanos en el Huila y el país.

Según el informe presentado por Human Rights Watch en el año 2015, después de Antioquia y Santander, Huila es el tercer departamento con mayor cantidad de víctimas de ejecuciones extrajudiciales en Colombia. Obsurdh es una de las pocas organizaciones en el Huila que se ha dedicado a sistematizar los casos de vulneración a los Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario desde finales del año 2006.

Otros casos: La masacre en Potrerillos, Gigante

Éver Mosquera Pérez, Felipe Bernate Alonso, Orlando Molano Gutiérrez y un joven que no fue identificado fueron asesinados por el dragoneante Jesús Ramírez Córdoba y los soldados profesionales Yerson Rivera García, Miller Quilindo Piso y Aicardo Leyton Penagos, militares que hacían parte del tercer pelotón de la compañía Acorazado del Batallón Cacique Pigoanza, con sede en el municipio de Garzón y adscripto a la Novena Brigada del Ejército. Los hechos fueron reconocidos por el Tribunal Administrativo del Huila en sentencia judicial del 26 de noviembre de 2015, y condenado el Ministerio de Defensa a sufragar la suma de $225’522.500 de pesos a las familias víctimas de este ‘falso positivo’.

Según el fallo, estos cuatro militares “falsearon la realidad”, dice el documento, para hacer pasar a los cuatro campesinos como guerrilleros de la Columna Móvil ‘Teófilo Forero Castro’ de las Farc. Los hechos acontecieron, en la vereda Potrerillos del municipio de Gigante (Huila) y dados a conocer como bajas en combate a los medios regionales de comunicación.

De acuerdo con la decisión, proferida el 26 de noviembre de 2015 por el Tribunal Administrativo del Huila, presidido por el magistrado Roberto Mario Chávarro Colpas, a esta persona –hablando de Orlando Molano– nunca se le comprobó que hiciera parte de algún grupo armado ilegal. “El hecho de que al occiso se le haya encontrado un arma de fuego no es indicativo de que haya existido un combate, máxime si se tiene en cuenta que ni el señor Molano ni sus compañeros dispararon arma de fuego alguna”, explica el fallo.

Lo que quisieron hacer creer

“El montaje”, calificado así por el abogado de las familias afectadas, ocurrió hacia las 8:25 de la noche del martes el 23 de enero de 2007, cuando un pelotón de soldados, en el marco de la misión táctica ‘Élite’, entraron a la finca Los Laureles a capturar a unas personas. Según la información militar, tenían información de la presencia de personas que “eran miembros de la columna móvil Teófilo Forero Castro”, reza el informe de batalla firmado por el teniente Míller Damián Forero Cruz, comandante de la Compañía Acorazado y dirigida por el coronel Carlos Jair Salamanca Robles, comandante del Batallón de Infantería No. 26 Cacique Pigoanza.

En este informe, el teniente Míller Damián a cargo de la operación describe que las tropas a su mando se dirigieron a dos inmuebles que ubicaron por previas coordenadas, procediendo a dividir el pelotón en tres grupos. Posteriormente, los uniformados abrieron la puerta trasera de la vivienda. “Al dirigirme a la parte trasera, escuché cuando personas salían de la casa disparando contra las tropas. […] Los soldados, Jesús Ramírez Córdoba, Yerson Rivera García, Míller Quilindo Piso y Aicardo Leyton Penagos, afirman que los sujetos salieron de la casa y les dispararon indiscriminadamente con armas cortas, a lo que ellos reaccionaron”, según la versión militar.

Pero la verdad fue otra historia

Pero este relato fue completamente falso. Según lo reconocido por el Tribunal, la noche de martes, 23 de enero de 2007, el joven Orlando Molano Quintero se encontraba en la finca Los Laureles, de propiedad de su padre Eduardo Molano, en la vereda Potrerillos, de Gigante, departiendo a puerta cerrada con otras tres personas. En ese momento, llegó al lugar un vehículo, tipo furgón, transportando unidades del Batallón Cacique Pigoanza, al parecer, en desarrollo de un operativo contra guerrilla. De inmediato, rodearon la vivienda e ingresaron de forma violenta, rompiendo puertas y ventanas.

Según lo corroborado, las entradas de la casa fueron forzadas, al extremo de lograr sacarlas a golpes de sus marcos. Allí, serían dados por capturados Éver Mosquera Pérez, Felipe Bernate Alonso, Orlando Molano Gutiérrez y una cuarta persona, “a quienes amarraron y sacaron al patio, donde fueron bárbaramente torturados, para luego darles muerte inclemente con sus armas de fuego”, dice la sentencia.

Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar falsos positivos huila

Jaime Alfonso Lasprilla Villamizar, quien fue agregado militar en Washington, pero para entonces con el rango de coronel y comandante de la Novena Brigada, salió a los medios de comunicación a dar a conocer que sus tropas “habían dado de baja a cuatro peligrosos bandoleros después de un feroz combate, puesto que los presuntos guerrilleros le habían hecho frente a la tropa”. Sin embargo, explica la sentencia, tal versión “es totalmente falsa, pues dicho combate jamás existió”. Por este y otros casos de falsos positivos en el Huila, Lasprilla está bajo la lupa de la Fiscalía de la Corte Penal Internacional.

De esta manera, el Tribunal revocó la sentencia del 30 de agosto de 2012 proferida por el Juzgado Cuarto Administrativo de Descongestión de Neiva, que inicialmente había beneficiado al Ejército, y les dio la razón a las víctimas. La Sala ordenó entonces a la Fiscalía iniciar las investigaciones para esclarecer la responsabilidad penal de los uniformados que perpetraron estos hechos. [A continuación, la nota audiovual sobre este tema:]

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