Asesinato de dos dirigentes campesinos en Meta y Caquetá pone en riesgo el Acuerdo de Paz

Erley Monroy asesinadoCon la llegada del Centro Democrático a la alcaldía de San Vicente del Caguán, las amenazas contra las organizaciones campesinas del sur colombiano van en aumento. Erley Monroy Fierro y Didier Lozada Barreto fueron asesinados en hecho que no son aislados, denuncian.

 

Redacción 180 Grados

Apoyo investigativo Recp-Sur 

Neiva (Huila)

Dos dirigentes campesinos fueron asesinados recientemente en jurisdicción de los departamentos de Caquetá y Meta. El primer caso fue el asesinato de Erley Monroy Fierro, quien fue ultimado de varios impactos de bala el pasado 18 de noviembre en San Vicente del Caguán. A continuación, una de sus últimas entrevistas a la Red de Medios Alternativos - Agencia Colombiana de Prensa Popular, medio que le hace homenaje con éste vídeo: 

Mientras ayer la comunidad iba asumiendo la anterior noticia, se conoció que el también dirigente agrario Didier Lozada Barreto fue también asesinado con impactos de bala. Este hecho ocurrió hacia las 9:30 de la noche de ayer en vereda Platanillo, región de Lozada, jurisdicción del departamento de Meta. Testigos confirmaron que el asesinato de ‘El Mago’, como era conocido el hoy occiso, fue perpetrado por una persona que portaba pasamontañas.   

Comunidad temerosa

Esta situación ha incrementado la tensión entre las organizaciones sociales del sur del país. A nivel nacional más de 20 luchadores sociales han sido asesinados en los últimos meses, incluido los señores Sánchez Cedeño y Lozada Barreto, asesinatos que sugiere la ola de muerte que respondería a un plan nacional de exterminio de dirigentes agrarios, sociales y líderes de izquierda. El más reciente plan de exterminio contra los luchadores sociales, cuando el país está ad portas de la paz, ha llegado al sur del país.

Erley Monroy Ascal G asesinado San Vicente Caqueta

El asesinato también pone en evidencia lo que en muchos círculos políticos ha sido irrelevante: el exterminio de los luchadores sociales que va acompañado de una estrategia de criminalización pública, con informaciones peligrosas que no corresponden a la realidad.

Señalamientos directos

En el caso de Caquetá, el alcalde de San Vicente del Caguán, Humberto Sánchez Cedeño, del Centro Democrático, ha apelado al señalamiento, la estigmatización, etc. Esta es considerada una práctica criminalizadora hacia los líderes sociales del norte del departamento, aupado por los miembros de su partido en lo local y sus dirigentes nacionales como Oscar Iván Zuluaga y Álvaro Uribe.

alvaro uribe humberto sánchez oscar ivan zuluaga

Sobre el caso de la Asociación Campesina del Losada Guayabero, Ascal G, de la cual hacía parte el inmolado Erley Monroy Sánchez Cedeño, el alcalde uribista no ha ahorrado epítetos para acusar a sus dirigentes de “extorsionistas y promotores del terrorismo”, sin pruebas, sin tener más argumentos que los propios del uribismo que apela a crear ambientes peligrosos para las organizaciones sociales.

Irresponsabilidades del alcalde uribista

De lo anterior, da cuenta un comentario publicado por el mismo alcalde Sánchez Cedeño en su Facebook. En este, el mandatario acusa a ASCAL G de “usurpadora del espacio que deja la guerrilla”. En otra ocasión llegó a asegurar que los líderes de Ascal G “no son ningunos campesinos. Al parecer hay una cantidad de delincuentes…”.

“Por el sector de San Juan del Losada hay una ONG que se llama Asociación Campesina Ambiental Losada Guayabero, Ascal G, que de una u otra manera quiere usurpar el espacio que deja la guerrilla en cuando a la extorsión…”, dijo el alcalde uribista de San Vicente del Caguán.

Extralimitación de sus funciones

Los constantes ataques del alcalde contra el movimiento social y agrario fueron denunciados por la Unión de Organizaciones Sociales de San Vicente del Caguán, Unios, a los seis meses del gobierno de Sánchez Cedeño.

En un comunicado, denunciaron que el alcalde “no muestra eficacia en suprimir las prácticas de criminalización a la organización y a la protesta social, como una forma de ambientar el camino hacia la construcción de una paz estable y duradera”. Además, se dio a conocer el acelerado incremento en los atropellos por parte de la fuerza pública, en concomitancia con el discurso del mandatario.

“Se ha venido incrementando las extralimitaciones en las funciones por parte de las autoridades armadas, quienes siguen entorpeciendo y atropellando campesinos indefensos, quemando enceres, robando materiales de trabajo y haciendo judicializaciones sin el debido proceso, acciones que se han venido desarrollando en la zona de reserva campesina de El Pato-Balsillas y las zonas veredales de la inspección de Campo Hermoso como en la Novia Celestial.

Además hay un total silenciamiento ante acciones de tipo de terror psicológico paramilitar por la aparición de grafitis y  panfletos tanto en la zona urbana como rural que auspician un ambiente en contra del escenario de construcción de paz que hoy la nación aspira.

Junto a esto no ha habido acciones concretas por la investigación de grupos paramilitares, que vienen apareciendo abiertamente identificados en las zonas de Puerto Lozada, la Unión y Cristalina del Lozada, haciendo empadronamientos y amedrentando a la población”.

No serían hechos aislados

Con estos antecedentes, para las organizaciones sociales de Caquetá, el asesinato de Erley Monroy no se trata de un hecho aislado, sino que corresponde a una estrategia criminal que además de buscar empañar con acusaciones temerarias y peligrosas a los luchadores sociales, quiere borrarlos del camino democrático que se está abriendo con el Acuerdo de Paz.

Ante esto, el Centro Democrático y en especial el alcalde de San Vicente del Caguán, han guardado absoluto silencio. Pero cuando se trata de criminalizar a los líderes sociales y agrarios, su palabra sí ha estado presta para acusar y desinformar, creando ambientes peligrosos que pueden terminar en la muerte de los dirigentes sociales, como de hecho le ocurrió a Erley Monroy.

Así hablaba Monroy Fierro  

En una entrevista al Semanario VOZ del Partido Comunista, Erley Monroy Fierro denunció que con la presencia de las multinacionales del petróleo se agotaría el agua y, con ello, la producción de alimento en la zona de Losada-Guayabero. Y fue este mismo líder que hace unos meses había denunciado la presencia paramilitar en zona rural de San Vicente del Caguán.

Así hablaba Monroy Fierro sobre las denuncias que hacía en su momento sobre los peligros que afronta el ecosistema de esa región: “No solo en la región del río Losada, que comprende 68 veredas, vamos a ser afectados por el programa del presidente Santos de la locomotora minera. Hay otras regiones aledañas, incluso todo el municipio de La Macarena, en el Meta. Nosotros estamos asediados por la petrolera, que en el 2009 entró a hacer la sísmica en la región. Primero entró el Ejército y arremetió contra los líderes, para que ellos se fueran y la gente se llenara de miedo; y hacen la sísmica a las malas.

La compañía Shona Energy hizo la sísmica de esa manera, que es el daño más grande que le pueden hacer a una región. En ese momento, a varios propietarios de fincas les hicieron distintos ofrecimientos, a algunos diez pupitres, a otros un millón de pesos. Lo que ofreció la empresa fueron minucias. Hasta ese momento, no habíamos logrado conversar con todos los líderes de la región y a nosotros nos tocó quedarnos callados”.

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