“Esto no es un juego”: Neivano en Ecuador advierte a sus paisanos sobre el Covid-19

jonathan vidarte relato covid 19 ecuador 1Jonathan Vidarte es un huilense que labora como jefe operador de una planta de procesamiento de arroz envejecido, en una localidad cercana a la ciudad de Guayaquil. El neivano pide a sus paisanos acatar las normas sanitarias. “Estas no son vacaciones”, advirtió.

Colombianos hay en muchos lugares del mundo, entre esos, ciudadanos de Neiva, quienes alertan a otros de tomar enserio la cuarentena. Uno de ellos es Jonathan Vidarte, un neivano que desde hace cinco años reside en una localidad a dos horas de Guayaquil, la segunda ciudad más importante de Ecuador y, por estos días, foco de la pandemia en esa nación. El país suramenricano se ubica, en estos momentos, como el segundo con mayor contagio de Covid-19 en Latinoamérica, después de Brasil.

Su relato es importante en tiempos en que se ven como si nada a neivanos por las calles, vecinos jugando naipe o parqués afuera de sus casas con sus amigos, sin ninguna preocupación. El huilense es jefe operador de una planta de procesamiento de arroz envejecido en una vereda llamada El Relicario, entre los municipios de Palestina y Colimes, a dos horas de Guayaquil. En su testimonio asegura que está preocupado porque la pandemia está llegando ya a su localidad, lo que generará que la producción de arroz se vea menguada.

Explica que no tiene a nadie en Ecuador, pero que cuenta con el apoyo de sus compañeros de trabajo. Con ellos, ha podido sobrevivir a la zozobra que genera la presencia cerca de la pandemia. “Yo vivo aquí a 15 minutos de un pueblo que se llama Colimes, a 5 minutos de otro que se llama Palestina y a 20 minutos de otro llamado Santa Lucía. Y ya Santa Lucía tiene 12 casos, Palestina tiene 5 y Colines, 3; yo ya me siento acorralado. No salgo a ninguna parte ni siquiera a comprar cigarrillos. Estoy desesperado. El toque de queda es desde las 12 del mediodía”, relató Vidarte.

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Cadáveres por las calles

Lo más impresionante de su testimonio es la denuncia que hace por lo que parece salido de una película de George Andrew Romero: cadáveres arrojados por las calles y zonas despobladas, porque las autoridades no dan abasto. Cientos de cadáveres se acumulan en las calles de la capital económica de Ecuador en espera a ser trasladados a los contenedores provisionales prometidos por el gobierno municipal, cuya alcaldesa, Cinthya Viteri, está contagiada.

“La gente se está muriendo y las están dejando tiradas en las calles. Las queman como si fueran animales muertos o basura. Los hospitales no dan abasto, las morgues no dan abasto. Incluso, gente se ha venido por aquí a enterrar muertos o a llevarse los ataúdes de todos estos pueblitos de por acá. Ya no hay ataúdes en Guayaquil, entonces vienen a llevárselos de por aquí”, explicó el neivano.

Vidarte, cuya familia reside en el barrio Oasis Tercera Etapa de la Comuna 6 de la capital huilense, le pide a sus amigos, paisanos neivanos y huilenses en general, que no evadas las medidas tomadas por las autoridades. Que hagan caso. “Los guayaquileños sacaban piscina afuera de la casa para bañarse, armaban piscinas armables y salían a la calle para bañarse; es decir, tomaron la cuarentena como si fueran vacaciones. Aquí no hicieron caso a la cuarentena y mire las consecuencias. Ahora vea lo que ocurre”, puntualizó Jonathan.

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