Tierras, agua y plata: La controversia por un distrito de riego en Tello

distrito riego la florida tello 8Seis días completaron los arroceros y ganaderos de la vereda Mesa del Trapiche, zona rural del municipio de Tello, por cuenta de un vecino del sector quien decidió cortar el paso de agua de la canal que irriga cerca de 3.000 hectáreas de tierras de cultivo. Exclusivo 180 Grados.

Una vieja disputa entre dos familias desde hace 19 años ha desembocado en una serie de demandas judiciales y de otras acciones en zona rural de Tello. Se trata de Ernesto Rojas Leguízamo, de 83 años de edad, y la Asociación de Usuarios de la Canal La Florida, en la vereda Mesa del Trapiche de este municipio del norte del Huila. La última de estas irrupciones, hecha a propósito por Rojas, fue abrirle un boquete a la canal La Florida que irriga agua del río Fortalecillas a cultivos de arroz, tierras de pastoreo de ganado y lagos para la producción de pescado.

El daño, hecho desde el pasado martes 3 de marzo, desabasteció las tierras de 65 propietarios que conforman esta agremiación del preciado líquido. y la Asociación de Usuarios de la Canal La Florida se creó para administrar el agua que canalizan del río Fortalecillas para irrigar sus cultivos de arroz, abastecer estanques para la cría de mojarra, cultivos de pancoger y ganadería, lo que suman una extensión cercana a las 3.000 hectáreas, en la vereda Mesa del Trapiche, de este municipio del Huila.

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Según explicó Leonardo Valderrama Tamayo, gerente de la Asociación, no solo son los socios de su agremiación los afectados por la destrucción de la canal La Florida, que tiene 10 kilómetros de extensión. Más de 2.000 familias campesinas dependen de la producción de estas tierras, lo que significa prácticamente la economía del municipio. “El señor Rojas fue y llevó maquinaria y gente y rompió la canal, afectando a todo el distrito de riego. De aquí hasta que se estabilicen las aguas de la canal son cinco o seis días, lo que repercutirá en la actividad económica de la comunidad”, subrayó.

Una vez hecho el boquete en la canal, el señor Ernesto contrató a por lo menos cinco personas armadas con revólveres para que escoltaran el boquete y evitar que los lugareños llegaran a tratar de reparar el daño. Así lo denunció a 180 GRADOS el mismo gerente de la Asociación, quien demás dijo que por esto ha recibió amenazas de muerte. Los campesinos del sector y los socios dieron aviso a las autoridades, lo que tradujeron como “una amenaza de Ernesto Rojas contra los socios de la entidad y contra la convivencia en la región”, dijo uno de los socios, quien pidió reserva.

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Esta situación aceleró la necesidad de hace un reunión el pasado sábado 7 de marzo entre el señor Rojas Leguízamo y la Asociación de Usuarios, con la mediación de Luisa Fernanda Gutiérrez, personera de Tello; Jhon Fisher Muñoz Camacho, procurador 11 judicial y agrario del Huila; el intendente Dairon Torres García, comandante (e) de la Policía de Tello y funcionarios de la Alcaldía para llegar a un acuerdo.

Y se logró de momento resolver la disputa. La Asociación La Florida trajo maquinaria para tapar el boquete abierto en la canal y abrir nuevamente la bocatoma sobre el río. De esta manera, el agua volvió a correr por la canal y llegar a las otras fincas de la vereda. Sin embargo, Rojas Leguízamo anunció que volverá a hacer lo mismo si no llegan a un acuerdo. “O arreglamos definitivamente esto o no sé hasta dónde vamos a llegar”, dijo al final de la reunión, de la que salió un acta.

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Héctor Cruz, campesino de la finca El Romance, dijo no entender “el daño” ocasionado por Ernesto Rojas. “En este momento, este cultivo [de arroz] que está en florescencia no se le debe cortar el agua porque afecta su producción. Hay otros cultivos más medianos que también los afecta. Aquí por ejemplo tenemos a los vecinos que tienen una pesquera que también está afectada. No sé por qué motivos este señor se atrevió a hacer ese corte de agua, no sé si es justificable o injustificable, pero lo que sí sé es que nos afecta a toda la comunidad de Mesa del Trapiche”, contó.

Décadas de controversia  

Ernesto Rojas cuenta que él y su esposa, Josefina Falla de Rojas, desde inicios de los años 60 tienen posesión de los predios de la finca Hato Bogotá, que en aquellos años tenían una extensión de 3.000 hectáreas. “Yo fui el autor de esta irrigación en 1976. Las personas con las que hice el negocio resultaron ser unas bandidas, quisieron robarme el proyecto. Hicieron un negocio por escritura pública con nosotros, pero luego de cinco meses, estas personas hacen el negocio con Alicia Solano, una vecina, para apoderarse del proyecto y terminaron por quitarme la servidumbre que nos habían dado sobre el canal, quitándonos el derecho al agua”, contó el propietario.

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Para justificar su argumento, Rojas Leguízamo presentó a 180 GRADOS una extensa carta que fue radicada el pasado 26 de febrero de este año, vía correo electrónico, a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Allí cuenta que contrata los estudios topográficos iniciales para la construcción de la canal desde el río Fortalecillas hasta los predios de su suegra Isabel Solano viuda de Falla, su cuñada Celmira Falla viuda de Cabrera y, por supuesto, su esposa Josefina Falla de Rojas, quien hoy es realmente la dueña de estos predios, tierras que estaban a unos siete kilómetros de la afluente.

Cuenta la carta que en 1973, el entonces Instituto de Desarrollo de los Recursos Naturales – INDERENA, hoy extinguido, le adjudica por medio de la Resolución 1082 del 24 de septiembre 714.722 litros de agua por segundo para irrigar las 3.000 hectáreas que, según el señor, sumaban los predios de las tres mujeres y él. Luego de ello, se lee en la carta, que constituyen una sociedad llamada Inversiones Agropecuarias La Florida LTDA mediante Escritura 612 del 6 de abril de 1976 de la Notaría Primera de Neiva para la construcción de la canal.

Luego Ernesto, en representación de su suegra Isabel, su cuñada Celmira y su esposa Josefina, adelanta la negociación de la construcción de la canal por medio de las escrituras 471 del 10 de mayo y la 601 del 9 de junio de 1976, las dos de la Notaría Segunda de Neiva. Continúa Ernesto contando en su misiva dirigida a la Corte que esta familia invierte en la construcción de la canal junto a Inversiones Agropecuarias La Florida, integrada por Alfonso Valderrama Pastrana, Leonardo Tovar Gutiérrez, Tulio Gutiérrez Rojas, y las sociedades Nagro LTDA., Santana LTDA., y Rafael Roa Villamil & Hnos S.A., dueños de las marcas Arroz Roa y Arroz Florhuila.

Diferencias hasta hoy

En entrevista, el señor Ernesto Rojas explica que su esposa permutó 1.000 hectáreas a Inversiones Agropecuarias La Florida, pero esta entró luego en proceso de liquidación en 1983. Allí es que empieza las diferencias, pues Rojas Leguízamo considera que al liquidarse “se apoderaron de la inversión”. Después de ello, crean Agrícolas El Recuerdo, la cual tuvo una vigencia de 13 años, que, a su vez, también liquidaron, según relató.

Posteriormente, crean la Asociación de Usuarios de la Canal La Florida en el año 1997. “Yo no hacía parte de la entidad, pero les venía pagando el mantenimiento de la canal. Pero yo desconocía la Escritura 1458 del 9 de noviembre de 1976, que la hicieron a los cinco meses de haber hecho el negocio de la irrigación. No cumplieron con la primera escritura, buscando apropiarse del proyecto”, explicó Rojas Leguízamo.

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Con los años, la Asociación de Usuarios de la Canal La Florida demandó a Ernesto Rojas Leguízamo por el uso del agua que, según la entidad, no ha pagado por más de cinco años. Sin embargo, “yo le pagué por cinco años a la Asociación por sembrar 200 hectáreas de arroz anualmente. Con 40 litros de agua yo sembraba esas 200 hectáreas. Y es que de ahí es que nace el problema”, dijo.

Hace una semana, un juzgado del circuito de Neiva falló en segunda instancia una demanda favor de la Asociación y contra Ernesto Rojas. La decisión obliga al señor a pagar a la entidad 430 millones de pesos por el agua que, según la demanda, no ha cancelado. “Siento que me están extorsionando. Me están cobrando una plata por el agua que nunca tuve y el mantenimiento de la canal. Ordenaron embargar la finca y tengo que pagarles un poco de plata, pero voy a defenderme hasta las últimas consecuencias”, puntualizó.

A continuación, la nota audiovisual sobre esta controversia:

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