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¿Estarán resurgiendo las extremas derechas en el mundo?

derechas en el mundo 1El triunfo de los llamados ‘modelos fascistas’ ha tenido cabida entre los habitantes de varias latitudes, lo que le ha valido el triunfo electoral y ser gobierno en muchos estados del mundo. ¿A qué se debe y cuáles serían las implicaciones?

¿Estará resurgiendo las extremas derechas en el mundo? La capciosa pregunta tiene muchos matices analíticos. Los viejos discursos xenófobos nunca desaparecieron con la derrota del Nazismo en la Segunda Guerra Mundial, siempre estuvieron ahí, en la clandestinidad, solo que ya hoy sus reivindicaciones han cambiado de piel y ya no se muestran como en tiempos del Tercer Reich… ¿o sí? Sus discursos han penetrado notablemente varios espacios y la cultura popular, lo que ha llevado al poder a caudillos populistas que hoy han posicionado que esos viejos discursos salgan de su escondite.

Zeid R’aad al Hussein, el alto comisionado del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, ya hace un año había manifestado la preocupación del Organismo de la llegada de ideas fascistas, xenófobas y racistas a algunos gobiernos en el mundo. En algunas regiones del mundo, coaliciones de centro-derecha se han aliado a grupos extremistas que ya han ganado el derecho de formar partidos y movimientos políticos. Ejemplos hay varios, como el Grecia, cuyo actual jefe de Estado, Prokopis Pavlópulos, del partido Nueva Democracia, hizo coalición con varios grupos políticos, entre esos el neonazi Amanecer Dorado, para lograr hacer gobierno.

“El mundo no gira a la derecha”

Para Lester Fabián Garrido, politólogo de la Universidad Surcolombiana, el auge fascista tiene relación con la guerra en Medio Oriente, pero que casualmente hoy se ha profundizado por la presencia militar norteamericana en países como Irak durante los años 90 y Afganistán luego del suceso del 11 de septiembre de 2001. “Tienen que ver en la manera como los migrantes empiezan a generar alteraciones en las democracias europeas, de cómo los grupos terroristas han desplegado ataques a las naciones europeas, lo que atizó los discursos de odio y antisemitismo de hoy”, dijo.

Pese a ello, Garrido considera que si bien hay un crecimiento de estos modelos no se puede decir que el mundo ha girado a la derecha. “Si bien en los países balcánicos, Alemania, Estados Unidos o Brasil han logrado posicionarse, en Latinoamérica hay experiencias que aún se sostienen. El caso de Bolivia, Uruguay, incluso Colombia con su máxima representación alternativa en la historia en el Congreso y una votación histórica a presidenciales o el caso de México que debemos destacar”, explicó.

La ventana por donde entró la derecha

Muchos grupos de derecha extrema o neo-nazistas han visto una “ventana de oportunidades” en los contextos caóticos, como los escándalos de corrupción en los gobiernos liberales y algunos progresistas, lo que han defraudado a las mayorías. Así lo explica Paula Julieth Penagos Medina, profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Santo Tomás. “El fascismo siempre han estado, nunca se han ido. La cuestión es que estos sectores están aprovechando esa ventana de oportunidades que les ofrece el contexto para poner sus discursos, pero lo disfrazan en ideas migratorias, en política social proteccionista, etc.”, explicó. 

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Sin embargo, la fuerte oposición trasnacional a los gobiernos progresistas y de izquierda, con la ayuda de las nuevas formas de penetración (los medios de comunicación y la banca) han impedido que los modelos alternativos muestren avances significativos en la implementación de sus políticas. Esto ha generado una percepción desfavorable a los modelos alternativos, por lo que se constituye en otra “ventana de oportunidad”. “La cuestión allí es analizar si efectivamente la izquierda sí supo solventar ese tipo de críticas o no, y yo creería que no. Y precisamente por eso estamos viendo el ascenso de las derechas en regiones como Latinoamérica”, subrayó Paula Julieth. 

Errores, ¿de quienes o de qué?

El maestro Leopoldo Zea Aguilar asegura en su libro ‘Latinoamérica en la encrucijada de la Historia’, de 1987, que en la historia de la lucha política siempre han jugado dos ideas: La igualdad a costa de la libertad y la libertad a costa de la igualdad. “Académicamente, siempre hemos ligado la izquierda, el socialismo o el comunismo al tema de la igualdad pero a costa de ponerle un alto a la libertad; mientras que el liberalismo y neoliberalismo pues hablamos ya de una libertad desbordada a costa de que unos tienen más oportunidades que otros, a costa de que estructuralmente hay violencia no solo física sino también cultural”, comentó Penagos Medina apropósito de la visión del filósofo mexicano.

resurgimiento extrema derechaEn este sentido, se consideraría que el mundo está enviando un mensaje de rechazo a la idea de ayudar al otro y abrazando el paradigma de la individualidad. “El mensaje es que se quiere vivir tranquilos, entendida esta tranquilidad dentro de una cosmovisión neoliberal, como decir ‘yo tengo lo mío y no tengo por qué pagar para que el otro tenga derechos’, esto sobre todo por la cuestión de la llamada filantropía, de que hoy en día las personas tienden a creer que ‘yo ayudo a los demás con la limosna que doy aquí y allá’. Yo creo que ese es el mensaje que está enviando el mundo”, dijo Julieth.

Y cuando un gobierno o un líder político pretenden ‘atornillarse’ al poder también se generan las condiciones para que las derechas se robustezcan. Esta podría ser “la culpa”, por así decirlo, del asenso acelerado de las derechas como opción política en Latinoamérica y en el mundo. Para Garrido, los gobiernos alternativos también han querido seguir gobernando, desconociendo los nuevos liderazgos, así como lo quiso hacer Álvaro Uribe cuando tuvo la intención de modificar la Constitución para aspirar a un nuevo periodo como presidente de Colombia. A esto es a lo que le denominamos caudillismo.

“En el caso de Venezuela, Argentina y Bolivia se está cometiendo un error relacionados con el fortalecimiento de la democracia, y es que pretenden perpetuarse en el poder. No están abriendo canales para la participación y generación de nuevos liderazgos, lo que va desembocando una crisis institucional, lo que va desembocando en deslegitimidad al Estado”, puntualizó el politólogo.

Ya lo decía Jean-Jacques Rousseau en su obra ‘El contrato social: o los principios del derecho político’. Los modelos de gobierno, a final de cuentas, terminan siendo interpretaciones abstractas y en masa de lo que desean las ciudadanía. En ese sentido, lo que haría un líder al ganar las elecciones de una nación es materializar esos deseos y expectativas en políticas, pero que en muchas ocasiones la implementación de esas políticas termina siendo lo más impopular y ya es tarde para remediarlo.

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