La economía campesina, hacia el fortalecimiento de la organización rural

economia campesina analisis 2Las dificultades que en la zona rural ha generado la pobreza y la desigualdad han impulsado la organización social. Bajo esta premisa, las diferentes actividades económicas han sido fundamentales para que la gente se organice. En este orden, ¿Cómo ha sido ese papel de la economía campesina en el fortalecimiento de la organización rural?  

John Fredy Nagles Soto

Especial 180 Grados

Neiva – Huila 

La economía dada al interior de la sociedad genera dinámicas en ésta; por lo que se puede concebir como la base de la sociedad. El anterior es un fundamento de la teoría económica dilucidado por el marxismo en ‘El Capital’, obra cumbre de Karls Marx. Según este principio, la esfera económica es el aspecto que, a la final, domina y condiciona el funcionamiento de la sociedad moderna.  

En este sentido, gran parte del accionar local y, en general, en todo escenario donde haga presencia el hombre, el aspecto económico es fundamental para que se genere cambios societales. Y este particular no es la excepción en el campesinado colombiano, el cual ha generado dinámicas que han desembocado en movilización y organización social. Las mismas dificultades y coyunturas con las que históricamente se ha enfrentado el sector rural en Colombia los ha llevado a ver la organización social como un escenario para la resistencia y la incidencia.

El conflicto que desde hace más de cincuenta años padece Colombia tiene un origen agrario, y como tal, es preciso resaltar que ha sido la organización social rural la que ha hecho mella en las ambiciones de los grandes latifundistas de continuar su proyecto monopolizador de la tierra. Esta lectura particular que sobre la lucha por la tenencia de la tierra y el permanencia en esta es la que permea hoy en los estudios sobre la organización social del sector rural.

Entre análisis y relatos de campesinos y campesinas, integrantes todos de 15 organizaciones campesinas de algunos de los municipios que comprenden la región de los Montes de María, se puede subrayar que una de las necesidades por las que estas organizaciones nacieron y, posteriormente, incidieron social y política en las regiones más apartadas y periféricas de Colombia fue la de mantener en sus fincas. Pero para ello, para no dejarse arrebatar su tierra, uno de los aspectos a normalizar era la manutención de ellos y sus familias: el aspecto económico.

Las dificultades del campo y la defensa de la tierra

La primera causa por la cual se empezaron a organizar fue la necesidad de garantizar un mercado al cual llevar los productos y el transporte para los mismos. Pero otra de esas causas fue la defensa de la misma tierra la cual llevo a muchos a reivindicar su derecho a existir, pues “el que no tiene tierra no tiene vida”, aseveraría Enrique Villamil, un campesino de la isla de Barú, corregimiento del distrito de Cartagena de Indias, norte de Colombia.

En zonas como Mampujan, las juntas comunales o veredales anteriormente conocidas, fueron los primeros procesos de organización formal, pero al responder algunas a coyunturas y, en éste sentido tener una vida casi que temporal, decaían. No funcionaban. En éste sentido, aparece una de las primeras grandes experiencias organizativas del sector campesino en Colombia que se ha conocido como la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, Anuc, como primera experiencia organizativa. Esta organización nace a finales de los años 60 bajo la influencia por los movimientos guerrilleros.

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La Anuc está en la memoria del campesinado como un hito en términos políticos y organizativos. Un campesino de la región narra el nacimiento de la Anuc: “Carlos Lleras Restrepo llamó los dirigentes campesinos a nivel agrario y llamó a los campesinos y les dijo, tienen que organizarse a nivel nacional porque los van a dejar sin tierras y las tierras se las van a adjudicar los grandes latifundistas, entonces ahí fue donde la Anuc nació y organizó 646 tomas de tierras a nivel nacional, Espejo, Sucre, fue donde se empezó la mayoría de tomas de tierras, ya ellos tenían una experiencia de los años 61”.

Mujer, familia, ruralidad y dinámica económica

La característica principal de las sociedades campesinas está en el hecho de la relación directa de ‘familia’ y ‘explotación de la tierra’. Es así que, “la explotación campesina forma una pequeña unidad de producción-consumo que encuentra su principal sustento en la agricultura y es sostenida, principalmente, por el trabajo familiar”. En éste sentido, la labor de explotación de la tierra realizada por el campesino está íntimamente ligada o, más bien, subordinada a la dinámica familiar.

Y con la familia, el protagonismo de la mujer se acentúa como principal actor de la unidad básica de la sociedad campesina y la que determina la dinámica de la organización social. “A las movilizaciones de la Anuc iban 3.000 o 4.000 mujeres. La mayor parte de las tierras recuperadas fueron recuperadas por las mujeres. Uno se encontraba mujeres adultas pero también mujeres jóvenes, de 15 o 16 años, ellas lucharon en esas recuperaciones de tierra”, explicó Antonio Rúgeles a 180 GRADOS.

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Las relaciones sociales dadas en la comunidad campesina resultan gracias básicamente a relaciones de intercambio económico, en el marco de las cuales se construyen imaginarios de identidad y, en éste mismo sentido, de organización. “Por lo menos yo, en mi caso personal, puedo decir que tengo diez años de estar trabajando en una organización, pero llegue a tomar una verdadera conciencia sobre ser campesina cuando llegué a las OPDS, porque antes yo estaba muy centrada en mi organización, y no veía ese mundo externo, solamente miraba dentro de mi organización”, confirmó Ingrid Sandarriaga, campesina del municipio de Isnos (Huila).

En éste orden, se evidenciaron a lo largo de éstos recorridos por la vida rural, variadas actividades que se dan en conjunto, como por ejemplo, en el caso de las mujeres, el cuidado mutuo de los niños pequeños, en el caso de los hombres, el préstamos de terrenos para el cultivo de productos de pancojer.

La explotación agrícola adelantada por la familia se convierte en la unidad esencial de acción social en conjunto. Es decir, la familia finalmente es la que catapulta la organización campesina. El campesino nunca trabajo solo, pues siempre lo hace impulsado por su futuro, su familia. Como lo recuerdan Eduardo Moyano Estrada y Eduardo Sevilla Guzmán en su artículo ‘Sobre los procesos de cambio en la Economía Campesina’, en esta se entrelazan “las necesidades básicas, los primeros ritmos de vida social y la producción agrícola”, cuadro que podemos subrayarlo como ‘unidad básica de vida económica campesina’.

Pero no solo se debe tener en cuenta al campesino como ciudadano del sector rural y su familia como unidad básica de la dinámica social, sino de la relación de estas dos unidades societales con el resto de la población campesina. Y es allí donde se centra la real atención pues es en comunidad, es decir, en su entorno más allá del escenario familiar, donde la comunidad campesina dinamiza todo el conjunto de relaciones sociales.

Carmelo Prieto, campesino de Ovejas, municipio del departamento de  Sucre, explicó que “Nosotros la organización, el que no tiene tierra pues se le presta. Como hacemos nosotros con ese campesino, con ese que nos prestó la tierra, pues, él presta la tierra para tener el ganado. Así se ha hecho con todo el que no ha tenido tierra, se le ha prestado. Entonces, todos desmontamos, y así, con eso le pagamos el préstamo que nos hace para que el ganado esté ahí. Todo lo hicimos en conjunto”.

En zonas donde los acueductos son inexistentes y la escasez del líquido vital es difícil, la extracción de agua subterránea se hace de manera colectiva, escenarios donde la interacción social es mayor. Allí, en medio de las difíciles condiciones, es en donde existen mayores condiciones para condicionar la aparición de procesos organizativos no solo rurales sino en sectores de periferia en las grandes urbes.

La comunidad se convierte entonces, en medio de la constante interacción con las necesidades que, a diario, le toca vivir, en ‘unidad de acción social y económica, según argumenta Eduardo Moyano, académico español. “En resumen, podría afirmarse que la integración del campesino en la comunidad rural está impulsada por una necesidad real a la colaboración, alcanzando, una vez en ella, un grado de autosuficiencia social” (MOYANO 1978:261).

Fragmentación social y organización campesina

Una de esas dificultades es la posibilidad de mercadear los productos que los campesinos y campesinas sacan de la tierra a los grandes centros urbanos, garantizando, a todos y todas, alimentación de buena calidad. Debido a las precariedades de la infraestructura vial, los campesinos y campesinas les han correspondido organizarse, con el objeto de integrar los mercados y lograr sacar sus productos a los centros urbanos. No podía ser de otra manera sino que, debido a estos obstáculos, muchos buscaron, desde sus relaciones con otros, garantizar condiciones para permanecer en el campo; es decir, tejieron redes sociales desde las cuales garantizarse una vida.

“En mi caso, los campesinos se organizaban antes pa’ mantener la zona donde ellos estaban y los caminos bien arreglados. Y cuando se organizaban para acompañar, o cuando ya jóvenes independientes que querían tener su tierra también, pa’ meterse en las tierras donde, ahí sí, ya se articulaban con la Anuc. También venía gente de otra parte, inclusive de otros pueblos a hacerle presión para recuperar la tierra”, relató Martín Ariza, campesino del municipio de Nátaga.

La expansión de los cultivos de uso ilícitos, la llegada del narcotráfico con la compra de grandes extensiones de tierras, las pretensiones de dominio territorial que los grupos armados ilegales buscan tener en la mayoría de las zonas de la periferia colombiana y los vínculos de éstos con el narcotráfico se convertirían entonces en los mayores obstáculos para consolidar organización rural.

Hoy con la coyuntura actual de la Ley de Restitución de Tierras aprobada con el gobierno del presidente Juan Manuel Santos, es la aparición de escuadrones anti-restitución (reductos de las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia, AUC) que protegen el patrimonio de los gamonales políticos y terratenientes, la mayor amenaza para la consolidación de redes de solidaridad y de organización rural.  

El conflicto armado que anida especialmente en el sector rural ha roto esas relaciones societales, lo que ha repercutido en la fracturación de la organización rural. El miedo que ha engendrado los mismos grupos armados, tanto legales como ilegales, de vincular a la población civil en alguno de los bandos en confrontación ha hecho que la vida en el campo de lleve, en algunas zonas, al margen de la comunitariedad. Es decir, que el miedo a verse vinculados accidentalmente por uno u otro grupo armado, los ha llevado a aislarse del escenario público y abstenerse a la participación comunitaria.  

En medio de estas dificultades dadas por la dinámica del conflicto, han surgido pequeños liderazgos, suscitados éstos por la necesidad de resolver esas mismas carencias propias que resultan del abandono y la desidia estatal. Muchas de las organizaciones rurales además de la lucha por la tierra, también la gestión por los servicios básicos a la vereda, al campo.   

Es en éste contexto que la organización campesina se levanta nuevamente, pero ya no impulsada necesariamente por el tema de la tierra como derecho (cómo surgió la Anuc en los años 60) sino como juntas vecinales o de acción comunal para traer al corregimiento o vereda rural los servicios básicos. Así lo confirma Julián Merchán, campesino de Bolívar:

“Cuando comenzamos, nos organizamos como comité, y se dieron unas cositas que fuimos luchando; como el servicio de energía, en cosas sanitaria y eso. Ya después, en 2004, nos organizamos como junta comunal. De ahí comienzo a hacer parte de la directiva, y se han dado las cosas. A pesar que llegamos de diferentes partes de los Montes de María, hemos cogido una confianza ahí, uno al otro, jugándonos la actividad y la cuestión”.

En zonas donde el conflicto dejó innumerables familias fuera de sus territorios, la gente se organizó para recuperar, en luchas jurídicas ahora en el marco de la Ley de Restitución de Tierras y Ley de Víctimas, las tierras arrebatadas por los grupos armados en guerra. Según Carmelo, otro de los campesinos entrevistados, la organización de la que hace parte surgió y posteriormente se fortaleció precisamente para iniciar un proceso de retorno al lugar de donde la guerra una vez los sacó: “En 2004 conformemos la asociación para retornar a las veredas y ahí nos encontramos ubicados actualmente Asocare es, retorna con unas 30 familias en el 2004 y ahí fueron creciendo hasta que llegó a tener 84 asociados”.

La lucha campesina

Como es sabido por algunos, muchos de los campesinos, no solo cultivan para su propio consumo, sino para la distribución a las grandes centrales de abastos y mercados urbanos. En éste sentido, el aspecto económico fue el que hizo que nacieran y se fortalecieran éstos pequeños grupos y posteriormente grandes organizaciones campesinas y plataformas rurales. La necesidad de garantizarse para sí tal vez su única entrada económica y sustento familiar, la tierra, hizo que muchos se volcaran, junto a otros que sentían la misma situación, a recuperar el territorio y buscar mejores condiciones en el campo.

Es precisamente en ésta encrucijada, que el papel de la base económica campesina (que es la tierra) juega un rol clave en la creación y posterior fortalecimiento de experiencias organizativas como la Anuc y, posteriores, movimientos sociales, muchas de las cuales dieron origen a los grupos insurgentes hoy existentes en Colombia.

En un contexto de guerra, fue sumamente clave la organización social campesina para mitigar la situación grave de vulneración de derechos humanos que se venía presentado durante los años 60 (periodo de la Violencia y la guerra entre los dos partidos políticos tradicionales) y posteriormente los 80 (periodo de auge del narcotráfico). Estar organizados, no solo les sirvió de co-ayuda para los campesinos sacar los productos del campo a la ciudad, sino que también este escenario fue la plataforma para visibilizar la situación fuerte de guerra que era desconocido en la ciudad.

En medio de éste contexto, la organización, en el caso de la Anuc, logró construir solidaridades, redes de confianza, entre los miembros de comités locales y regionales. De cierta manera, el estar organizados les permitiría a los campesinos tener una especie de escudo. El hecho de estar adelantando la reclamación de derecho y reivindicaciones sociales en conjunto ayudó a que se lograra, por lo menos, diezmar los miedos. De paso, las luchas conjuntas generaron mayor incidencia, no solo en lo social sino en lo político.

Sin embargo, estas luchas colectivas lideradas antes, hoy tienen ya poca concurrencia. Las complejidades de la guerra que hoy por hoy se afronta en Colombia, así como el desgasta de la misma organización, ha hecho que las redes tejidas al interior de esta se debilite. “Antes íbamos luchado por los que no. Ahora no”, analizan quienes recuerdan aquellas gestas rurales. Consideran que ya organizaciones rurales como la Anuc no tienen el mismo poder de convocatoria como antes.

Las preguntas quedan

La dinámica que le imprime la economía rural a cada uno de los procedimientos de la vida diaria tiene estrecha relación con el protagonismo de la familia y, en particular, con el rol que la mujer campesina. Es la familia la que dinamiza la organización, pues son generalmente las mujeres quienes mejor guardan la memoria y la referencia de las luchas pasadas a lo largo de la historia. La necesidad de guardar esa memoria, ese trabajo familiar conjunto, ha sido la que ha potenciado finalmente la organización y las reivindicaciones rurales.

En el caso de las 15 organizaciones campesinas de diferentes municipios de la región de los Montes de María, al norte de Colombia, que hacen parte de la estrategia OPDS, y con las que se adelantó este proceso de intervención e investigación, se encontró particularmente que el máximo referente de lucha y organización campesina se anida principalmente en lo que fue el papel de la Anuc en las diferentes luchas por la tierra. Sin embargo, los embates de la guerra entre los tres frentes armados (paramilitares, guerrilla y fuerza pública) diezmó la dinámica organizativa.

Otro elemento que generó redes sociales y que gestaron escenarios de fortalecimiento organizacional fue la necesidad de mercadear los productos cultivados en la tierra a las pequeñas plazas y mercados del sector urbano y en la ciudad. En la medida que se tuviese clientes o, llamados también, compradores, en el centro urbano, mayor era la posibilidad de cultivar, no solo para el sustento diario familiar sino para vender. Se acudía a las redes de confianza para ubicar el mercado, es decir, los clientes de los productos a mercadear.

En éste orden de ideas, las redes de confianza se fueron convirtiendo en organizaciones del sector rural, esto gracias a que esta comunidades se ubican en locaciones cuya población es sumamente pequeña, lo que ayuda a que “todos se conozcan en el pueblo”, resaltó uno de los consultado. Sin embargo, la lucha se transforma. Además de la calle, las resistencias se trasladan en escenarios variados, así como las causas por las cuales se organice una comunidad.

Durante las décadas de los años 60 y 80, las organizaciones campesinas centraron su lucha alrededor del tema de la tierra (su único y esencial elemento de sustento y base económica en el escenario rural). Sin embargo, estas reivindicaciones se fueron trasladando a otras necesidades, igualmente válidas: la gestión de servicios públicos básicos como el acueducto, la energía eléctrica, el gas y el sistema de alcantarillado. Al versen estas experiencias organizativas con limitadas opciones de convocatoria, sus integrantes empezaron a gestar organización alrededor de la necesidad de traer a la vereda estos otros derechos casi que de exclusividad del mundo citadino.

En éste orden, se podría resumir que la lucha por la recuperación de la tierra y la solución a otras necesidades para hacer más cómoda la vida en el campo, se dio gracias las redes de confianza y relaciones de vecindad. Estas lograron originar pequeños comités locales de lucha (juntas veredales y de acción comunal) y, posteriormente, organizaciones de mayor complejidad y cobertura como lo fue la Anuc en sus primeros años.

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