“Este es un solo pueblo y hay que reconciliarse”

Entrevista Tanja Nijmeijer

Tanja Nijmeijer o ‘Alexandra Nariño’ fue la voz internacional de las Farc-Ep en las mesas de conversaciones entre esta guerrilla colombiana y el Gobierno Nacional en La Habana (Cuba).

Ginna Tatiana Piragauta Guzmán

Red de Comunicadores Populares del Sur / Recp-Sur

Esta filóloga holandesa es cantautora, habla varios idiomas, coordina el equipo de comunicaciones de las Farc, maneja la agenda de la organización insurgente con la prensa internacional, partidos políticos y líderes de varios países del mundo. Además impulsó la creación de Nueva Colombia Noticias, el noticiero que las Farc-Ep transmiten semanalmente en youtube. Tanja concedió a Recpsur una entrevista personal, muy humana, en donde habló mucho más allá de los mitos.

Tanja Nijmeijer concede pocas entrevistas a la prensa colombiana. Los innumerables escándalos que ella asegura han creado los medios en torno a su imagen, la mantienen distante y prevenida. Sin embargo, en esta ocasión ‘Alexandra Nariño’, habló desde la humedad de las selvas del Putumayo con franqueza y tranquilidad de su infancia, sus sueños, la guerrilla, la guerra y la paz.

Alexandra Nariño ‘La Holandesa’, Filóloga Hispánica de la Universidad de Groninga, asegura con nostalgia que extraña mucho la selva, a la que regresó por unos pocos días junto a Joaquin Gómez y parte del equipo de comunicaciones de la Delegación de Paz en La Habana, para participar en la Pedagogía para la Paz que realizó las Farc-Ep con el Bloque Sur.

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En Cuba, sus jornadas de trabajo inician desde muy temprano y terminan casi siempre a altas horas de la noche. Redes sociales, entrevistas internacionales, las emisiones de Nueva Colombia Noticias, el noticiero semanal de las Farc-Ep; junto a la edición de videos para el canal de Youtube ‘Manuel Paz’ que cuenta con más de 900 producciones audiovisuales elaboradas por el equipo de comunicaciones que se encuentra en la isla; son algunas de las actividades que ocupan su tiempo.

Tanja se radicó en Pereira en el año 2000. Trabajaba, cantaba con un grupo de rock en bares de la ciudad cafetera y le movían sus fibras más sensibles las causas sociales. Viajaba a Europa y regresaba. Se enamoró profundamente y se casó con un colombiano. Una historia que recuerda con mucho cariño pero de la que prefiere no hablar.

La razón es que cuando ella conoció a las Farc-Ep, dejó toda su vida atrás y se unió a una lucha que no comprendía ni su familia, ni su esposo, pero que ella eligió con total convicción y determinación. Fue muy difícil decirle adiós a lo que siempre quiso, pero su decisión fue convertirse en una guerrillera fariana. Y casi dos décadas después, ahí está.

En estos largos años en el monte, Alexandra asegura que ha pasado por muchas situaciones difíciles, algunas dolorosas, otras muy felices pero que su convicción sigue intacta. En medio de la humedad y el calor de la selva, otra vez de nuevo con la guerrillerada, en ‘las caletas’, ‘la rancha’, ‘los chontos’ y la cotidianidad del campamento, Alexandra toca la guitarra y canta para los guerrilleros.

La música es una de sus grandes pasiones, interpreta varios instrumentos. Cree que es posible la paz en Colombia y sueña con seguir sus días en el país. Realiza las labores de pedagogía para la paz a los hombres y mujeres de las Farc, habla de los acuerdos, de los cambios con perspectiva de género que se han liderado al interior de la organización insurgente y sueña, con el día en que ella y sus compañeros puedan ejercer la actividad política en Colombia sin armas.

¿Cómo fue la experiencia de llegar a vivir, usted como europea, en las selvas colombianas?

Tanja: Era otro ambiente, otra cultura, pero yo sabía a qué venía, sabía que quería ser y que quería aprender. Sabía que quería trabajar con el pueblo colombiano. Estaba preparada de cierta forma, pero la realidad siempre es un poquito más dura. Cuando yo llegué al movimiento estaban como en esa transición de la zona de despeje hasta cuando nos cayó ese criminal Plan Patriota y yo si admito que la realidad me pareció dura.

Me parece que ese tal plan pasó casi desapercibido para el mundo, pero para mí eso fue algo criminal. Y fue muy criminal porque murió mucha gente, mucha gente que ahora que estamos en este proceso de paz hubiera sido de un potencial enorme para la nueva Colombia, pero ellos ya no existen. Los bombardeos fueron algo criminal que ya nadie menciona, es como si nada.

¿Qué fue lo más difícil cuando ingresó a la guerrilla?

Tanja: Para mí lo que era muy difícil en la guerrilla era el aspecto cultural. Muchas veces en la guerrilla le toca a uno dar más allá de sus límites físicos y eso es así para todos los guerrilleros y para todas las guerrilleras. Pero yo digo que uno con una buena moral y sabiendo a qué viene y por qué lo está haciendo, porque hay una necesidad, porque hay ejército cerca y estamos combatiendo, estamos en una guerra y toca asumir esas cosas; pero lo que para mí era lo más difícil era la parte cultural.

Hay muchas diferencias, como el idioma o el trato. Los colombianos son personas muy cariñosas. Por ejemplo, yo hacía trabajos en colectivo y después a mí me gustaba retirarme, a leer un libro, a estar sola. A mí me parecía que al colombiano no le gustaba estar solo nunca, ahora veo que de vez en cuando si les gusta estar solos; pero creo que los colombianos y las colombianas siempre se buscan para hablar carreta, para estar juntos. Son muy sociables, nosotros mucho menos, entonces fue difícil.

De tantas experiencias en estos años en la guerrilla, ¿Cuál ha sido la más dolorosa?

Tanja: Pues es muy doloroso para uno la muerte de camaradas. Y cuando se trata de camaradas con los que se ha convivido, que incluso uno ha compartido la caleta con ellos o con ellas, cuando se han creado lazos de amistad que es muy común acá en el monte por los bombardeos, o por el consejo, o porque te traje esto; es muy difícil cuando camaradas se mueren. Un evento en particular que fue muy duro fue el bombardeo en donde murió el camarada Jorge ‘El Mono’.

En toda mi vida guerrillera lo más duro fue perderlo y fue muy duro ver la reacción de todos los guerrilleros y de las guerrilleras frente a ese hecho, que tuvo gran impacto. Lo que a mí sí me impactó mucho fueron los días después de la muerte del ‘Mono’, la gente en vez de agachar la cabeza, en vez de llorar, se volvía más y más combativa, entonces la gente decía “tenemos que hacerle porque ese era el deseo del ‘Mono’”, eso fue impactante.

¿Qué pasó en realidad con su diario personal? ¿Se quejaba en él de circunstancias de la guerrilla, cómo lo perdió, qué fue lo que pasó?

Tanja: Yo escribía un diario como el de la vida de cualquier persona, con tristezas o inconformidades, pero no eran cosas de fondo realmente. Tal vez en los momentos de rabia con alguna camarada o con algún camarada, pues es lo que se da en la vida cotidiana. O que tengo frío, o que quisiera fumar pero no tengo cigarrillos, bueno cosas así. También escribí muchas cosas bonitas que obviamente nunca sacaron, escribí análisis políticos que tampoco publicaron.

El diario lo encontraron en un asalto. Yo estaba haciendo un rastreo de la zona y no estaba en el campamento. Lo cogieron y tradujeron al español porque estaba escrito en holandés. Usaron las partes que necesitaban para hacer su propaganda, lo que siempre hacen para estigmatizar el movimiento, y también desdibujando algunas cosas.

Por ejemplo, yo recuerdo ciertas cosas que escribí, porque en un momento estaba bastante aburrida en un campamento porque yo quería era ir a orden público, entonces yo escribí eso en el diario, como que no puedo creer que a mí no me manden para otro lado, yo quiero salir de este campamento, yo quiero andar, entonces eso lo pusieron como titular como si yo estuviera hablando de las Farc.

¿Qué le representó eso?

Tanja: Pues muy poco realmente. Para mí lo que fue muy duro fue haber cometido el error de dejar un diario votado en un campamento, donde puede llegar el enemigo, cogerlo y utilizarlo para sus fines. Lo duro fue eso, reconocer ese error, pero yo me hice una autocrítica en una reunión de partido, no porque me dijeran que la hiciera sino porque yo quise hacerla, reconocer ese error y eso fue todo. El ‘Mono’ un día lo mencionó en el aula, dijo “con ese tipo de cosas tengan cuidado muchachos, ese tipo de cosas nos hacen mucho daño, el enemigo los utiliza, pero nosotros la conocemos y llevamos años conociéndola, siga trabajando con energía, como lo hace siempre” y eso fue todo.

¿Cómo es la relación con su familia?

Tanja: Pues muy buena. Yo creo que el problema con mi familia ni siquiera fue un problema. Todo fue a raíz del diario porque mi madre había ido a visitarme en el monte y nosotros habíamos quedado bien. Ella vio que yo estaba bien en el monte y yo le dije: mami yo me quiero quedar aquí, los quiero mucho pero me quiero quedar aquí y ella dijo: "si esta es su opción de vida y si decide que de esto quiere hacer su proyecto de vida pues yo lo acepto, que no me siento contenta pero lo acepto".

Cuando después sale mi diario editado y dicen que me quiero ir, que estoy descontenta, que la estoy pasando muy mal, pues mi mamá se dejó llevar de ese cuento. Eso les permitió al Estado, al enemigo, hacer un trabajo mediático con ella, la montaron en un helicóptero, la pusieron a gritar con un megáfono en holandés para que yo volviera a casa, por una zona donde ni siquiera sabían si yo estaba ahí. La pusieron a hablar, hicieron un documental sobre ella, bueno todo tipo de cosas. Con ella hemos tenido la oportunidad de hablar y ella me dice "yo soy una mamá y el amor de mamá es el amor de mamá”, pero está tranquila porque está viendo que yo estoy bien, estamos unidas.

¿Es cierto que quería ser monja?

Tanja: Resulta que una vez estaba dando una entrevista política internacional y después de la entrevista me preguntó la periodista: “Oye y tú qué querías ser cuando eras niña. Y yo le dije que quería ser monja, que yo me ponía una toalla en la cabeza y jugaba a hacer de monja. A ella le pareció muy curioso eso y sacó el titular fue de eso. A mí me pareció una típica muestra de lo que siempre hacen con las guerrilleras y con los guerrilleros y conmigo en particular.

¿Cómo es ese cuento de su pasión por la música?

Tanja: Desde muy chiquita tocaba órgano. Cuando cumplí 15 años empecé a tocar la guitarra y la flauta también, entonces siempre me ha gustado mucho, mucho, mucho la música. Duré 12 años en la escuela de música del pueblo. Escogí como materia música, veía historia de música y cuando viví en Pereira tuve una banda de rock en inglés. Nosotros tocábamos en barcitos y cuando ingresé en la guerrilla pues eso se paró un poco, porque en el monte es muy difícil hacer música.

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Una vez me consiguieron una guitarra con mucho esfuerzo pero siempre es complicado porque uno hace mucha bulla y en la guerra no se puede hacer bulla. Eso se acabó rápido y nunca hubo de nuevo la oportunidad de hacer música ni de pensar en ese tipo de cosas, digamos en componer o en escribir una poesía, y a mí me parece que estas son de las cosas buenas que hay que empezar a producir, porque no soy la única, son muchos los guerrilleros y guerrilleras que les gusta la parte cultural.

También hemos descubierto la faceta de periodista y presentadora, una nueva experiencia en los medios alternativos en este caso el noticiero.

Tanja: Romper el cerco mediático es la consigna nuestra o lo ha sido hasta el momento. Nosotros hicimos un análisis cuando llegamos a La Habana y miramos que realmente del Caguán hay muy poco archivo. Hay un ejemplo específico que quisiera mencionar que es el del “collar Bomba”. En esa época se dio el collar bomba y salió me parece que el camarada Raúl Reyes a decir que las FARC no había sido y se explicó por qué, se explicó que nosotros no somos una organización que hace ese tipo de cosas.

De ahí salió un comunicado, ese comunicado hoy en día no aparece en ningún lado, hoy en día en el imaginario de los colombianos y las colombianas está que las FARC colocó ese collar bomba. Ese es un ejemplo, pero así en muchos casos, muchísimos casos, entonces nosotros dijimos, claro que en esa época también existían poquitos medios alternativos, si nosotros no construimos eso entonces ¿Quién lo va hacer por nosotros? ¿Lo va a hacer Caracol? ¿Lo va a hacer RCN?

Ellos han tenido la característica de que dentro del conflicto, realmente para mí escogieron un lado y eso se ve claramente en todas las noticias. Entonces por eso es importante tener un canal propio y así empezamos a construir el blog. Primero fue un blog, después una página de la Delegación de Paz para publicar los comunicados, después íbamos descubriendo las redes sociales, el Twitter, el Facebook, el Google+, todas esas cosas. Eso fue el gran descubrimiento para nosotros y después nació la idea de crear un noticiero, y bueno se ha ido desarrollando, cada vez más gente está trabajando, aprendiendo.

¿Cómo es la vida de la mujer en las FARC? ¿Cuál es el papel que ocupan en esa organización insurgente?

Tanja: El papel de la mujer guerrillera dentro de la organización es el mismo papel de los hombres. Nosotras somos organizadoras, cargamos leña, vamos al combate, marchamos, cocinamos. Todas las tareas son las mismas de los hombres, entonces en ese sentido se puede decir que no hay diferencia entre hombres y mujeres y así está establecido en los estatutos, en nuestro reglamento.

Ahora lo que sí se ves es que mucha gente ingresa a nuestro movimiento con ciertos estereotipos en la cabeza, frente al papel que tiene que desempeñar la mujer y el papel que desempeña el hombre. Cuando la gente ingresa, durante los primeros tres años es difícil cambiar esos estereotipos que tienen en la cabeza y ese es un proceso lento, tanto en hombres como en mujeres. Las mujeres muchas veces somos dadas a asumir un papel sumiso, a no querer ser comandantes, a no querer asumir ese papel de líder que creemos que es necesario.

Es muy bonito dentro del movimiento que con los años las compañeras van cambiando esa concepción, entonces uno ve que se les abre el mundo y que también se les ofrecen oportunidades dentro del movimiento, tareas educativas, organizativas, de propaganda, de todo tipo, asumen responsabilidades igual que los hombres y se desempeñan bien, muchas veces mejor que los hombres porque las mujeres somos más juiciosas para el estudio.

¿Qué ha significado este proceso de paz en términos de relaciones internacionales para las Farc?

Tanja: Pues yo creo que gracias a los tres años en La Habana se ha cambiado la percepción de las FARC frente a los países del mundo. Yo no diría que en 180º pero sí ha cambiado y estamos en buen camino. Hemos tenido muchísimos contactos aparte de los contactos oficiales de la mesa que son Noruega, Cuba, Venezuela, Chile, la ONU. Está el representante especial de los Estados Unidos, de Alemania, algunos de la Unión Europea, eso es importante, pero más que eso yo creo que es importante el trabajo que se ha hecho con organizaciones, con partidos comunistas del mundo.

Ha venido gente de África del Sur a hablar de cómo era el proceso de paz para ellos, hemos recibido apoyo, hemos recibido información, del proceso de Irlanda del Norte, por ejemplo, de El Salvador, han venido compañeros de los Estados Unidos de organizaciones sociales, compañeros de Australia, de todas partes del mundo llegaron a La Habana y se reunieron con nosotros. Donde yo estoy también vienen muchos periodistas y se ha mejorado bastante la relación con ellos.

¿Cómo se podrían tender puentes para que los colombianos urbanos y rurales dialogáramos y nos conociéramos?

Tanja: Mi percepción es que la gente que vive en la ciudad no conoce el conflicto, no conoce a la guerrilla, muy poco lo que se hizo en La Habana y yo creo que una gran responsabilidad le cabe a los medios de comunicación por habernos deshumanizado. Esto se ha visto desde el mismo surgimiento de las FARC, primero bandoleros, después bandidos. El otro día escuché, no recuerdo si fue a Darío Arizmendi que estaba diciendo "que irá a hacer el gobierno para este proceso de reconciliación y de pedagogía de paz" y a mí me da risa, pues porque yo pensaba que él es el primero que debe hacer pedagogía de paz y conseguir esa reconciliación de los colombianos y las colombianas.

Ellos han tenido una gran responsabilidad y hay que construir puentes. Cuando revisamos las redes y la gente empieza a hablar, más o menos por la forma como hablan uno sabe que son de clase media, que son de ciudades. Y la gente que opina en contra de la paz, la gente que opina en contra de las FARC, se nota que no tienen un conocimiento real, con lo cual no quiero decir que nosotros seamos lo mejor, o que seamos unos santos, o que no hayamos cometido errores, porque sí los ha habido y nosotros lo hemos reconocido, pero creo que hay un gran desconocimiento frente a lo que nosotros somos y lo que nosotros representamos y lo que nosotros queremos para Colombia.

Yo me pregunto, ¿Cuánta gente realmente conoce las propuestas mínimas que nosotros hemos transmitido desde la Habana, día tras día?, ¿Cuánta gente si realmente conocieran esas propuestas estarían de acuerdo? Yo pienso que muchísima gente, porque lo que las FARC estamos pidiendo en este momento son cosas muy sencillas, son propuestas mínimas, una democratización en el país, una participación en política, escuelas en el campo, tecnificación del campo, desconcentración de las tierras, ¿Quién está en contra de eso? Aparte de los ganaderos, muy poca gente. Queremos ponerle límites a la extranjerización del territorio, no estamos en contra de las multinacionales pero queremos que eso sea con responsabilidad social y ambiental. 

En caso de que se firmara ya el Acuerdo, ¿se queda en Colombia o viaja a Europa, qué tiene pensado?

Tanja: No, yo creo que hay mucho por construir aquí, claro, si me adoptan (risas). Me gustaría quedarme en Colombia, me gustaría construir, me gustaría aportar como cualquier guerrillero o guerrillera.

Desde su corazón, ¿qué quisiera decirles a los colombianos y colombianas sobre las FARC?

Tanja: Yo lo que les diría a los colombianos y a las colombianas es que me gustaría que nos conocieran, que nos conozcan basándose en una realidad. Que sepan qué es lo que somos nosotros, que conozcan qué propuestas tenemos para un nuevo país, que conozcan también a los guerrilleros, a las guerrilleras. Son colombianos y son colombianas, muchachos del común que tienen mucho que aportarle a este país. Yo leí una encuesta el otro día que decía: “usted permitiría que su hijo fuera amigo de un ex guerrillero”.

Este es un solo pueblo y hay que reconciliarse, hay que tomar como ejemplo a las víctimas que fueron a La Habana por ejemplo, al pueblo de Bojayá. Se tuvo un acto en Bojayá y yo creo que entre las víctimas de Colombia, entre los colombianos, hay mucho sentimiento de reconciliación, de querer construir, de querer vivir en paz por fin.

Fotos: Red de Comunicadores Populares del Sur / Recp-Sur.

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