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Editorial | El Día del Periodista, momento para la hipocresía

dia del periodista huila

Manuel del Socorro Rodríguez nunca pensó que el día en el que él ideó el primer medio de comunicación en Colombia, con los siglos se convertiría en el día para que las clases sociales de la élite manifestasen su ‘lambonería’ a quienes optaron por esta profesión.

 

Un 9 de febrero más. Un día en el que recordamos la gran responsabilidad que existe tras las palabras que decimos los periodistas en los medios de comunicación. Los años pasan y los retos cambian. Sin embargo, lo que nunca cambia es el lobby que muchos políticos, autoridades policiales, militares, instituciones del sector público o privado hacen con los trabajadores de los medios de comunicación. Es la típica estrategia dirigida por estos sectores a los periodistas, para luego cobrarles por la derecha su empatía y así garantizar buena imagen. No todos buscan eso, pero la mayoría.

 

Salas de redacción abarrotadas de detalles de todo tipo. Y no es que esté mal que muchos deseen manifestar su cariño a los periodistas y a resaltar su difícil labor. El detalle radica en la posible injerencia que quieran hacer esas instituciones (que son fuentes) hacia el contenido de su trabajo, cuando estos toquen sus intereses. Con los años, estas cercanías se traducen en empatías y amiguismos, que podrían generar dificultades a la hora que se presenten temas que sean incómodos para aquellos que fueron muy “cariñosos” contigo el 9 de febrero. Recordemos, no hay nada gratis. Todo tiene un precio.

Soldado por un día

O esos detalles que buscan generar empatía por la fuerza pública en zonas de conflicto armado. Los comandantes de la Policía y el Ejército acostumbran a sumarse a la conmemoración del Día del Periodista, ¡y de qué manera! Invitan a los comunicadores a uniformarse para participar de una jornada que siempre han denominado ‘Policía/Soldado por un Día’. Craso error.

dia del periodista bogota

Les enseñan a vivir todos los pormenores de la vida policial o militar, para que los trabajadores de los medios sientan empatía por la institución. Pero ese tipo de invitaciones son inoportunas de aceptar por parte de los periodistas, pues es vincularse directamente con un actor armado. Demostrar empatía por una de las partes involucradas en la guerra podría traerle riesgos al comunicador, y más cuando este cubre orden público.

Una experiencia en Florencia

La primera vez que recibí un detalle fue cuando trabajaba en el Diario El Líder, el Florencia (Caquetá). Fue el 9 de febrero de 2011. Una ancheta por parte del gobernador del departamento de Caquetá, Germán Medina Tribiño. Muy bonito el detalle, pues me sirvió para dejar de ir al restaurante como semana y media. En esos años vivía en arriendo. Y no me da pena decirlo, porque fue verdad. El político gastaba buen billete (plata pública) para homenajear a los pocos periodistas de los pocos medios de comunicación que para esos años había en la capital caqueteña.

dia del periodista quimbo

Pero eso no es gratis (Ya lo había anotado en el segundo párrafo). Con los meses, logré publicar unas cuantas notas sobre las “perspectivas de futuro” que Medina Tribiño tenía con los proyectos minero-energéticos que desde esos años pretende Emgesa en los ríos San Pedro, Chiquito, Orteguaza y Guayas en los municipios de Florencia, La Montañita, El Paujil y Puerto Rico. Las publicaciones seguramente no le gustó mucho al mandatario caqueteño, por lo que su jefe de prensa llamó a las oficinas del diario para “cuadrar la vaina”, recuerdo que dijo aquella vez la comunicadora. Ya cuando me encontré a la de comunicaciones de la Gobernación, me recordaron que “qué pasó colega, ¿no somos amigos?”, recordando lo de aquella ancheta.

“Ya no le somos indispensables”

Con el tiempo he notado que, a medida que los periodistas salimos de los medios de comunicación, fundamos nuevas estrategias de comunicación, nuevos proyectos empresariales o nos dedicamos a otra cosa, también vamos quedando fuera del radar de esas “amistades institucionales”. Ya quienes trabajábamos en aquellos medios, ya no somos importantes para esos políticos, esas autoridades. Inevitablemente, el número y calidad de los obsequios de Día del Periodista se hacen cada vez más “pobres”, y allí termina el lobby de esa gente con nosotros.

dia del periodista caqueta

De hecho, el Foro de Periodismo Argentino (Fopea) elaboró un cuerpo de principios, entre los cuales destacan: “Manejar el buen gusto, evitar imprecisiones cuando de fuentes se trate o usar lanzamientos de productos empresarios como si fueran una noticia (en realidad le sirve a las empresas para ahorrarse unos cuántos pesos en publicidad). Ser honestos, no abusar de cámaras ocultas, no prenderse de primicias ajenas sin otorgar el mérito (un modo de plagio) y sobre todo, no ser “cómplices” de operaciones de prensa; no deben usarse palabras discriminatorias, ni recibir “regalos” de empresas, ni aceptar viajes pagados por las mismas para “cubrir” una nota”.

Aquella experiencia en Florencia me enseñaría que “nadie da puntada sin dedal”, como dice el refrán popular. Desafortunadamente, ninguna fuente se acerca a ti como periodista por la mera convicción de resaltar tu trabajo. Todos quieren sacar provecho de esa bonita fecha del Día del Periodista para tratar de generar empatía y tratar de conquistar buen aire para amasar buena imagen ante los medios. Hasta ahí le fuimos indispensables. Allí te das cuenta que todo era una falaz mentira, una hipocresía.

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