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Editorial | Un periodismo que confunde a favor del miedo

medios de comunicación opinion y analisis 1De cómo un medio de comunicación particular, ocultándose bajo su tradicional velo filial de cercanía con los centros de poder, evidencia su simpatía política a un sector particular con un artículo que es más bien opinión que periodismo de análisis.

Redacción 180 Grados

Neiva – Huila

Sorprende la sutil parcialidad de algunos medios de comunicación que se creían más analíticos y menos opinativos. En otrora, sectores de la extrema derecha en otros tiempos, a estos mismos instrumentos de construcción de endeble opinión pública, los calificaban de “protectores” de los llamados “sectores de avanzada”. Pero hoy vemos que están lejos de serlo. Tampoco se quiere que un medio de comunicación sea simpatizante de éstos, porque tampoco sería periodismo serio.

El supuesto análisis que hoy presenta la revista Semana en la portada de su edición 1832 que titula ‘El Fantasma del Castrochavismo’ parece más bien un artículo de opinión, cargado en este sentido de adjetivos poco acertados, que una radiografía de la situación colombiana con respecto al furo político de nuestro país. Y es que utiliza como tema central en esta publicación la palabra que hizo popular a Uribe y su Centro Democrático durante todo el periodo de negociaciones de paz con las Farc en La Habana, el adefesio término ‘castrochavismo’.

Aunque no queremos hablar de imparcialidad en 180 GRADOS, porque “no hay nada más falso que el periodismo que dice ser neutral", diría David Leonardo González, periodista de la Universidad Javeriana y director de la Revista Generación Paz, en el Encuentro Nacional de Comunicación de la Conferencia Episcopal de Colombia el pasado 30 de mayo. Lo que sí buscamos es llamar la atención sobre lo que algunos medios, como Semana, presentan ágilmente como análisis lo que en realidad sería una editorial en esta edición.

Sobre las reservas de petróleo en Venezuela

Entre los “análisis” presentados por Semana a partir de las cifras de Energy Information Administration, se dice que el trillón de dólares que ha recibido Venezuela durante los últimos 16 años por sus 300.000 millones de barriles de petróleo han sido “despilfarrados” por el Gobierno Bolivariano, con “regalos o subsidios a los venezolanos en materia de comida, salud, educación y techo”. Esto, según la revista, le permitió al comandante Hugo Chávez “comparar el apoyo del pueblo, la solidaridad de los vecinos y la lealtad de las Fuerzas Armadas”.

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Es absurdo que se considere despilfarro invertir las utilidades nacionales en el pueblo, y más cuando se está en una región en la que los países llamados “desarrollados” o del primer mundo han usufructuado a costillas de los más pobres. Despilfarro era lo que se vivía cuando Carlos Andrés Pérez fuere presidente de esa nación entre 1974 y 1979, años “de la Venezuela petrolera más boyante”, según calificó el Diario El País de España.

La crisis económica y financiera que vivía esa nación no cesó en el segundo período de gobierno de Pérez Rodríguez (1994-1999), entregando su mandato con un precio promedio del barril petrolero en 16 dólares. Esto generó, una serie de movilizaciones por la crisis económica que se generó y la profundización de la pobreza extrema que se viva en Venezuela en aquellos años. Entonces, ¿porque sería despilfarro invertir en el pueblo de Venezuela cuando lo que se supone es que los recursos que recauda un gobierno son precisamente para la gente?

¿“Austeridad” en el gobierno Uribe?

Y esto sí es la tapa. Semana califica de austero a un gobierno que precisamente se caracterizó durante sus ocho años de periodo por haber dado subsidios a los más ricos del país. Con Agro Ingreso Seguro, programa diseñado por el exministro de Agricultura Andrés Felipe Arias para apoyar supuestamente a los campesinos más pobres de Colombia, el expresidente Álvaro Uribe Vélez benefició con estos recursos a cerca de 45 de los millonarios colombianos que aportaron a su campaña en 2002. Por esta razón, el exfuncionario está condenado a 17 años de cárcel.

Calificar de austero a un gobierno que se ha demostrado haber sido uno de los más corruptos de la historia reciente en Colombia, como lo fue el de Uribe, es un insulto al sentido común de un colombiano más o menos bien informado. “Al país le tocó la misma bonanza petrolera durante el gobierno de Álvaro Uribe, pero en una economía más diversificada y con una tradición de austeridad”. Semana se refiere en este punto del artículo a la bonanza que vivió también Colombia durante los años en que el barril de petróleo estaba a 32,9 dólares, riqueza que llegó a los más ricos del país porque de ese supuesto buen periodo ningún colombiano de a pie lo sintió.

“De haber sido el país más rico de América Latina antes de la llegada de Chávez, la economía venezolana hoy solo está por encima de Haití, Nicaragua, y El Salvador”. Uno no se explica a que llaman ‘país rico’ al comparar la Venezuela de otros años con el poder adquisitivo de un colombiano promedio hoy día. Y no es que creamos que hoy Venezuela sea una maravilla, pues está en estos momentos en una turbulencia política (que nos la quieren meter como crisis social) que es una de las más complejas en sus últimos años de Gobierno Revolucionario.

Sobre “la caída” del Comunismo

Llamar comunismo a todas las manifestaciones políticas de izquierda, progresista o, simplemente, de avanzada es una torpeza ideológica. Y así lo deja ver en el artículo del que hoy hacemos alusión en la revista Semana en el aparte que dice que “el comunismo desapareció con la caída del muro de Berlín, Fidel Castro y Chávez están muertos, Barack Obama hizo las paces con Cuba y la izquierda está en retroceso en el mundo y América Latina”.

Primero que todo, el Comunismo [y con ‘C’, así, con mayúscula, no con minúscula como la escribe hoy Semana] es una doctrina económica, política y social que defiende una sociedad en la que no existe la propiedad privada ni la diferencia de clases. Sin embargo, el comunismo no es una ideología política como tal. Es más bien una utopía posterior a Socialismo, y como tal, hay países con sistemas socialistas y no comunistas, tal como lo vaticinó Vladímir Ilich Uliánov, ‘Lenin’, en sus tratados ‘Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo’ y ‘El derecho de las naciones a la autodeterminación’ ambos de 1914.

Creo que a los que consideran al Comunismo como un modelo político como tal es improvisar mucho en sus lecturas, y más si se habla de un delfín de la casta del presidente Juan Manuel Santos como promotor de esta ideología. Les haría falta un cursito de Ciencia Política a los descontextualizados politólogos del Centro Democrático, quienes promueven la absurda paradoja del ‘derechista comunista’. Me da risa solo escribir esta paradoja.

En términos generales, la ‘editorial’ de Semana es una sutil forma de seguir consolidando el nombre de Uribe y el de su séquito en la endeble y poco instruida opinión pública que cree todo lo que dice este señor, tal como lo dice el mismo artículo hoy cuestionado: “El 30 por ciento del país sigue al expresidente y le cree lo que diga. Sea verdad o no, no importa”, resalta la publicación. Porque finalmente, y así lo reconoce la “editorial” de hoy, “se podría decir que el uribismo ha tenido una exitosa precampaña con la instrumentalización del miedo”, y con estas publicaciones así lo están promoviendo. 

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