¿Qué buscaba Iván Duque con moneditas en España?

monedas de duque en españa 1El narco-estado paramilitar de Duque quiere tapar con monedas de oro-cobre y condecoraciones monárquicas el horror de la dictadura uribista en Colombia. ¿Lo logrará?

César Augusto Useche

Especial para 180gradosprensa.com

Europa

Duque volvió al viejo continente (por cuarta vez en su gobierno), en medio del escándalo provocado por las afirmaciones de su embajador Luis Guillermo Plata sobre la pretendida “neutralidad” política de los escritores invitados a la Feria del Libro de Madrid. Una metida de patas, “una payasada en la que quedaron muy mal” (Laura Restrepo), de esas a las que nos tienen acostumbrados los uribistas del Centro Democrático y su gobierno, el de Iván Duque.

El motivo principal del viaje de Duque es la firma del Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI) entre Colombia y España. La Feria del libro y otros temas que divulgó en su momento la Presidencia, son solo un pretexto más, parte del decorado y la escenificación malograda de gira de un jefe de Estado.

El peor gobierno de la historia de Colombia, va de salida, y desesperadamente busca salvaguardar los intereses económicos propios, de sus amigos y sus aliados, que no son los intereses de Colombia, sino los de un puñado de familias en el país y centenar de empresas extranjeras.

España es el principal inversor europeo en Colombia y el segundo del mundo, después de Estados Unidos. La firma del acuerdo APPRI favorecerá a unas 600 empresas españolas que operan en Colombia (por ejemplo, Emgesa-Endesa, hoy propiedad de Enel que opera la hidroeléctrica El Quimbo, ese negocio chimbo en que nos metió Uribe), y tan solo a cuatro empresas de Colombia que operan en España: Colombina, Postobón, Leonisa y Totto y pare de contar. Seiscientas; frente a cuatro. El Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI), de recíproco tiene muy poco.

Las inversiones españolas en Colombia están en energía eléctrica, telecomunicaciones, agua, manufacturas y agroindustria, inversiones que suman más de 175 billones de pesos colombianos, unos 40.000 millones de euros.

Así que mientras los negocios estén seguros, a Duque y al Centro Democrático, poco o nada importan los errores garrafales de sus embajadores y la fama de títere, inepto, corrupto y mafioso de la que gozan en Europa y en mundo mundial, él y su patrón Laureano Uribe.

A cambio de la protección de las inversiones, el gobierno que dice ser el más progresista de la historia de España, sin sonrojarse, colgó en el pescuezo de Duque un pedazo de lata que solo representa el moho del fascismo monárquico franquista.

La escena se parece mucho a la de los europeos recién desembarcados en América creyendo llegar a la India, repartiendo espejos y otras baratijas para robar con engaño el precioso oro y las piedras valiosas de América. Más de 500 años después, seguimos en las mismas.

La presencia de Duque, así como su condecoración con la llamada Gran Cruz de Isabel la Católica, han sido rechazadas por los colombianos en España, principalmente por las organizaciones de los centenares de personas que vivimos aquí en calidad de refugiados. Este rechazo está fundado en la crítica situación de derechos humanos en Colombia, situación que es cada día peor.

estadisticas indepaz tembloresInfografías: Temblores.org, Statista.es, Indepaz

Pese a todas estas denuncias, el Consejo de Ministros de España, controlado por los partidos Vox, Popular y el PSOE, aprobó a escondidas la tal condecoración, con la única oposición de la coalición de izquierdas Unidas-Podemos. Por un lado, condenan de palabra las violaciones de derechos humanos, pero por otra, en los hechos, premian al responsable político. Es la hipocresía de la solidaridad del gobierno español. Y no es la primera vez.

Pero nada de eso importa aquí. El PSOE, que se define como socialista, ha vuelto a mentir a los colombianos. Vaya uno a saber a qué acuerdos han llegado el gobierno de Sánchez y la monarquía española con el gobierno de Duque-Uribe en Colombia. Es un golpe duro a las víctimas de Colombia, al pueblo colombiano. Fiesta en La Moncloa y en La Zarzuela. En fin, la hipocresía.

Las organizaciones de derechos humanos y algunos parlamentarios hacen un esfuerzo por visibilizar el horror y lograr decisiones políticas favorables. Pero por ahora, Europa y el mundo miran para otro lado. Este 27 de septiembre, la ONG Soldepaz Pachakuti (administra el Programa de Atención de Víctimas de la Violencia en Colombia), presentó su Décimo Séptimo Informe de Verificación de Derechos Humanos en el recinto de la Asamblea de Diputados, en Madrid. Infortunadamente, ante un legislativo español sordo, ciego y mudo, con la excepción de los diputados de la coalición de izquierda minoritaria, y, por tanto, sin el poder para impedir el apoyo del ejecutivo al gobierno de Duque. O por otras razones que desconozco.

Lo cierto, desde mi punto de vista, es que estamos casi solos, contrario a lo que piensa el realizador audiovisual Daniel Mendoza: no, el mundo mundial no está con Colombia. Nuestra suerte, está en nuestras propias manos. Por ahora, son solo titulares de prensa.

Querían y quieren tapar con monedas de oro-cobre y condecoraciones monárquicas el horror de la dictadura narcoparamilitar en Colombia. ¿Lo lograrán?

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