Día de la Mujer | Volver al campo como una forma de revolución

columna día mujer volver al campoUna reflexión de sobre las desigualdades de la mujer huilense en la ruralidad. Las dificultades en el campo se hacen mayúsculas debido al olvido en el que ya de por sí esta este sector.

Por: María Alejandra Ruiz Mallungo*

Periodista Agencia 180 Grados

Yo soy Campesina. Se puede decir que vengo de la tierra, metafóricamente hablando. Ser mujer en el campo no es nada sencillo, porque estamos sometidas a ser simple amas de casa, a parir hijos o a tener que conseguir marido, muy jóvenes. Si bien algunas logramos estudiar eso no nos asegura que podremos cambiar aquellos patrones machistas y conservadores en los que estamos sumergidas por el simple hecho de ser mujeres.

La educación sexual, financiera e incluso emocional es algo a lo que difícilmente tenemos acceso. Sin embargo, esto no tiene ninguna importancia en las agendas gubernamentales del país, pues el campo y sus campesinos son simples comodines los cuales usan para su beneficio económico o para la guerra.

Actualmente, la representación femenina en los altos cargos se ha visto manchada por mujeres que han entregado sus convicciones e ideas a la politiquería amañada, corrupta y tirana de siempre, dejando mucho que pensar sobre la igualdad por la que se han venido luchando desde movimientos feministas durante décadas. Aún estamos lejos de poder estar en igualdad económica, sexual y reproductiva.  Las mujeres en Colombia no estamos siendo respetadas, tenidas en cuenta ni escuchadas.

En el campo, el panorama es aún peor. La violencia de género está muy arraigada, sumada al olvido estatal que, si bien muchas mujeres campesinas se han unido y han creado sus propios proyectos y cooperativas, lo hacen por lo general de manera autónoma, pues el gobierno aún no tiene políticas claras de desarrollo de la mujer en el campo. Pareciera, más bien, que quisieran eliminar a las campesinas del territorio, urbanizando de manera abrupta el campo, olvidando que este es la base de la seguridad alimentaria.

Por eso, la lucha por la igualdad de las mujeres debe seguir vigente y ser constante. La mujer campesina juega un rol fundamental en lo social, cultural y económico en las familias colombianas, pues muchas son cabezas de hogar que tratan de dar a sus hijos la educación tan anhelada que nos hará salir de la guerra y potenciar el agro, lugar al que mejor deberíamos reivindicar, darle la vida y la dignidad que merece. Ser mujer campesina no es sinónimo de vergüenza, y esa es la lucha, la de re significar la importancia de la educación de la mujer campesina, de su respeto, valor y enseñanza.

*Estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Surcolombiana, ha trabajado como locutora en la emisora comunitaria Nueva Era Algeciras Estéreo. Actualmente, está vinculada como periodista de la Agencia Informativa 180 Grados.

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