Opinión | Se equivoca Diario del Huila

se equivoca diario del huila columnaLo sucedido con la publicación reciente de Diario del Huila contra el movimiento ambientalista que defiende el reconocimiento de los humedales de Neiva como sujeto de derechos es una muestra mas que no se debe seguir confiando en estas empresas, cargadas de intereses particulares.

Por: Mauro Saúl Sánchez

Y se equivoca de forma malintencionada, premeditada y buscando consecuencias puntuales: deslegitimar una lucha coherente por nuestros humedales.  Lo hace de acuerdo a un claro principio ejecutado hoy en los medios de comunicación: la información se parcializa hacia el dueño de la chequera, el mejor postor, el que pague la pauta comercial. Comete el Diario del Huila un error al priorizar el cobro de una migaja frente a una lucha frontal y decidida por la verdad.

Francamente no confío mucho en los medios de comunicación en Colombia, principalmente los de tradición. Sus formas recurrentes a simpatizar con el establecimiento siempre me han parecido claramente contrarias al ejercicio efectivo de la comunicación social. La prensa, más que un aplausometro, deberá ser siempre un contrapeso de altura y fortalecido buscando evitar la homogeneidad y la mentira.

Hace un tiempo escuchaba a Rafael Correa argumentar que "desde que se inventó la imprenta, la tan cacareada libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta". Y cuánta razón toman sus palabras al ver el actuar patrocinado del Diario del Huila frente al movimiento ambientalista que defiende el humedal El Chaparro. Una publicación al estilo PASQUÍN escrita y publicada expresamente para destruir la imagen de la concejal Profe Leyla Marleny Rincón, sin firma y con aura de clandestino, demuestra que ahora la imposición de una forma de pensar es proporcional a la capacidad de pago que se tenga para comprar una página en su medio. Una abominable cachetada a la profesión periodística que no se puede limitar a las falacias "AD Hominem" para conducir una opinión. Se equivoca el Diario del Huila al vender su independencia por unas cuantas monedas de a céntimo. Le entrega su autonomía a una chequera y se abalanza en caída libre hacia el descrédito público.

Sin embargo, hay un elemento clave acá:  juegan con la precaria capacidad de asombro que tenemos en el Huila. La clase política tradicional nos acostumbró a las noticias increíbles. Ya no nos impresiona la corrupción, la lagartería y el clientelismo, ya se normaliza la pobreza en los semáforos y las vías en un estado deplorable.

El llamado a la ciudadanía es a rechazar enfáticamente el bullying comunicativo contra las expresiones de cambio. Posiblemente, los dueños del medio de comunicación sienten empatía con la destrucción de los humedales y ecosistemas naturales. Aunque viéndolo bien, es más bien una simpatía irrenunciable hacia el dinero, lo que los obliga a venderse como cualquier tarjeta de celular prepago.

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