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Molano, ¡para abrazarte, siempre!

alfredo molano luis ernesto lassoLuis Ernesto Lasso, cuentista, magister en Literatura, profesor de la Universidad Surcolombiana y tal vez uno de los pocos amigos cercanos que tuvo en el Huila el fallecido sociólogo y periodista Alfredo Molano Bravo, lo recuerda con este texto.

Por Luis Ernesto Lasso*

Desde los quince mil campesinos de El Pato hacinados por el “pájaro” Sánchez Silva, después de La Gran Marcha para protestar por los asesinatos y el cerco a sur-región; especialmente, por Humberto Moncada que los dirigía y luego fue sacrificado…

Desde las voces campesinas de Colombia, no suplantadas ni censuradas, porque el eticismo de sociólogo se consolido en el riesgo periodístico del deber social sembrado en los de abajo…

Desde el exilio barcelonés donde te pedimos que vinieras al VII Encuentro Nacional de Escritores en USCO para sentarte en la disputa elegante con Daniel Pécaut, confrontando datos de escritorio con el andar en mula por trochas y en canoas por ríos inexplorados, contrastando diversidad, resistencia y sueños de utopía, con abstracciones académicas…

Desde las columnas del domingo que ayudaban a desenredar lazos infames de los azuzadores de la guerra, siempre en contrasentido de los por siglos saqueados y ofendidos…

Desde el abrazo para la jovencita que hizo su tesis indagando -no forzando aplicaciones teoréticas para graduarse- el saqueo del oro en Marmato, de la colonia a hoy, irguiéndola por la corroboración de sus estudios, no con el director, sino con los sacrificados de los socavones que aún se pudren de dolor porque sus hallazgos siguen enriqueciendo a extranjeros y apátridas…

Desde hace un año cuando nos vimos escalando el Alto del Lavapatas, yo bajando con mi chico, tú ascendiendo con tu nena y el abrazo y mi preguntadera, para que desde la profundidad de los ojos fulgentes viniera la palabra dolorida: “burocracia”.

Pero hoy, amaneciendo, la noticia rápida de tu vencimiento por el cáncer -como el del país podrido que se empecina, tanático en masacrar indios, negros, dirigentes comunales, cultivando el terror de siempre y preparando invasiones pro yanquis a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Chile, todos los pueblos insurrectos, los que tú celebrabas por su decoro bolivariano-.

Pero hoy, están mintiendo los noticieros, otra vez: vivirás en tus nietos, en los campesinos levantiscos, en uno que otro periodista decoroso, en las mujeres que están aportando al país y votan contra la guerra, contra los corruptos, todos purificándose en tu ejemplo y contra homófobos y patriarcales, porque la melena blanca del ensueño ya se enruta hacia pugnas fundamentales…

¡Por eso te abrazo fuerte, siempre!

*Terminó estudios de maestría en la Javeriana y logró que sus tesis -Señas de Identidad en la Cuentística Hispanoamericana- (1990) fuera publicado por la Universidad Nacional, en donde ha sido profesor. Ganó una de las primeras Becas Colcultura y editó su trabajo -El cuento: su Relectura- con ayuda de la USCO.

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