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El cambio no será televisado

Jaime Andrés Navarrete RoaUna reflexión política sobre el actual panorama que se presenta en Colombia y Latinoamérica es la presentada hoy por el columnista Jaime Navarrete. Este trabajo es una ponencia de su autoría, la cual fue presentada en el pasado Encuentro Internacional Juventud y Comunicación para el Cambio Social.

Jaime Andrés Navarrete Roa°

Cuando nací en 1999 mi ciudad natal: Santiago de Cali, Valle del Cauca, mi país: Colombia y mi planeta: Tierra, ya tenían una historia que me era innegable reconocer y a la cual yo le aportaría desde ese 13 de agosto, día en que también caía a manos de los irracionales el famoso Jaime Garzón Forero, quien se convertiría en un icono para Colombia, por su tesón, crítica mordaz e inteligencia.

La vida para mí, un joven de clase baja no ha sido nada sencilla y he presenciado y en algunos momentos vivido: la pobreza, desigualdad social, política, económica, discriminación, violencia, que de alguna manera han influido en la identidad que tengo ahora. En mi casa afortunadamente no viví como mucho/as que conozco bajos los criterios machistas y patriarcales que impone el hombre colombiano promedio, sino bajo un liderazgo matriarcal, cálido y protector que me fijo con disciplina y caricias tiernas el respeto por lo ajeno, por la diferencia, el valor de la escucha, además valores esenciales para la vida en comunidad como tolerancia, solidaridad y paciencia.

Sin embargo puede presenciar la opresión laboral hacia mi madre, ya que trabajaba todo el día por unos cuantos pesos que a veces no le alcanzaban para suplir las necesidades del hogar que llevaba en sus hombros, sin garantías laborales, ni logros académicos con los cuales pudiese exigir un aumento salarial, salió adelante así: explotada.

Pude constatar la desigualdad entre hombre y mujeres, ricos y pobres, a medida que pasaron los años. Fue muy difícil tratar de comprender por qué hombres golpeaban a mujeres, la prostitución como modo de vida me era inconcebible, el pensamiento conformista, machista y doble moral de los colombianos, por qué unos ganaban más que otros y unos tenían exagerablemente más que otros. Ahora entiendo mejor que el proceso histórico sobre todo el colonial introdujo una serie de patrones culturales que crearon una idiosincrasia muy particular, influenciada por el conductismo, atraves de la violencia, la mirada colonial administradora y pornográfica sobre el cuerpo de la mujer, la exclusión de los negros e indígenas por su simple color de piel o acento de voz, la ética cristiana que influencio en el modo de ver el mundo y el actuar de los hombres, la desigualdad social acrecentada por el sistema capitalista en el cual solo vale el que tenga la capacidad de adquirir, de comprar, es decir el que tenga capital. En definitiva, el neoliberalismo ha cambiado nuestro Estado Social por un Estado Corporativo, que se acomoda a los intereses de las empresas y multinacionales, vulnerando en buena medida los derechos adquiridos por medio de tantas luchas y muertes.

A medida que ascendí de grado académico comprendí un poco de la conformación del poder, los hechos políticos y económicos históricos, las revoluciones y luchas sociales y toda una serie de acontecimiento que han forjado al mundo. Pero surgieron en mí, como en muchos jóvenes de mi edad, dudas razonables pero a veces incontestables de manera clara: ¿Cuál es mi misión en este mundo?, ¿Qué rol vine a despeñar?, ¿Cuál será mi aporte a la humanidad?

Cuando fui contralor estudiantil de mi colegio en 2014, pude participar de un proyecto llamado: Red Comunicativa Ciudadana, de un estudiante de la USCO y simultáneamente ingrese a la Coordinadora Departamental de Estudiantes Secundaristas (CODES) invitado por una contralora muy activa en el tema político. Allí comprendí un poco más a fondo la dinámica del poder, las justas banderas sociales por las que salían (y siguen saliendo) maestros, sindicalistas, médicos, estudiantes y diversos grupos de la población que muchas veces son satanizados por simplemente exigir el debido cumplimiento de sus derechos, que están consagrados en la Carta Magna del 91, un documento con una prosa bella pero alejada de la realidad, de la praxis estatal.

Varias cosas cambiaron a partir de allí por ejemplo: Elegiría más tarde Comunicación Social y Periodismo como mi proyecto de vida, mi rama de acción para transformar la sociedad desde allí, pero también cambiaron mis percepciones del mundo, vi por ejemplo el mal llamado Descubrimiento de América y el proceso siguiente en América como lo que era: una invasión y colonización salvaje que acabo con toda una civilización, diversas culturas, etnias e impuso unas nuevas cosmovisiones y prácticas no a punta de acuerdos y diálogo, sino de arma y violencia.

Vislumbre el poder de la política y presente junto con algunos compañeros un documento en 2015 a la rectoría de mi colegio en el cual exigíamos unas garantías mínimas para asistir a clases: docentes, desayunos, materiales para realizar deporte. Además de que nos revelábamos ante la cátedra de religión que solo enseñaba catolicismo, queríamos conocer otras formas espirituales existentes; en esa entonces triunfo la unidad, pero gané odios, segregación, viví en carne propia la discriminación por pensar, hablar y actuar diferente, a tal punto de que nuestro curso fue dividido al año siguiente y yo fui expulsado del consejo directivo en medio de boicot generado por algunos docentes y el mismo rector.

¿A que sabe el poder, que hace querer atornillarse en un cargo que lo representa? Yo me preguntaba y me pregunto aún eso, me duele ver como por el poder se asesinan personas, se aplasta la dignidad humana, se trafica con la vida misma. Se ejerce poder no solo sobre el cuerpo, sino sobre el pensamiento, en Latinoamérica han brotado teorías propias y autóctonas del pensamiento como la Teología de la Liberación, Pedagogías de la Opresión, Teoría de la Dependencia o Marginalidad y más recientemente la Colonialidad de Poder, y se ha generado una ruptura entre el imperante pensamiento Eurocéntrico (Ahora Euronorteamericano)en el que ha vivido el mundo y sobre todo el hemisferio occidental, y que cuenta la historia por medio de unos personajes bastantes particulares a los cuales parece no poderse cuestionar; por ello es interesante el ejercicio de pensamiento que ha generado la marginal y violenta Latinoamérica, porque ello representa un paso más hacia la definitiva y total independencia de estos pueblos tan ricos y tan saqueados.

Se puso de moda la paz y me apropie de esa bandera, lidere foros, participe en marchas, moví amigos a favor del Acuerdo de paz y fue una experiencia gratificante al ver como indígenas, campesinos, victimas, todas las personas más afectada por el conflicto respondieron desde esas históricas zonas rojas al sí, en las urnas ese histórico 02 de octubre de 2016, pero también fue a vergonzante ver que ganó el no, es decir ganó un discursos mentiroso, que llamaba a la venganza, el odio, la división como nación: ¡Que dolor!.

Los poderes hegemónicos se unen con tal de no perder el poder y justifican la violencia como medio para lograr “estabilidad y seguridad”, pero aunque aparentemente el caos parezca controlado ocurre un daño muy profundo dentro de las comunidades, porque la violencia en el caso de los discursos cargados de odio y venganza, rompen los tejidos sociales comunicativos, atomizan las luchas, dividen a la población y se crea el imaginario de que el que no piensa igual que a mí, debe ser aniquilado, cosa que es muy peligrosa porque priman los sensacionalismos y las emociones, estás pasan a reemplazar el debate argumentado y racional que debe ser la guía en cualquier sociedad deliberativa y democrática.

La educación juega ahí un papel clave, debido a que la gasolina de todos estos grupos hegemónicos (frente estatal-empresarial) es la ignorancia del pueblo, que además se ha dejado influenciar por los medios de comunicación que están monopolizados, en manos de unos poderosos, que responden a la dinámica de la economía de mercado dejando a un lado su función social.

El movimiento o lucha social se presenta entonces como un poder contra hegemónico que exige, entre muchas otras cosas: “Respetar los derechos individuales y colectivos y las soberanías nacionales”, se organizan las mujeres, estudiantes, jóvenes, trabajadores para exigir igualdad, además de denunciar un modelo económico neoliberal que en el caso Colombiano lo único que ha dejado es privatización, desempleo, desigualdad en todos los ámbitos y un creciente desconecto entre la población que se evidencia en la organización de la población en pro de defender sus intereses como “Mundo-Aldea”, garantizados entre otras por unos lazos comunicativos eficientes y garantías constitucionales, que según el modelo imperante deben ser reemplazados por un frente “Colonial-Estatal-Empresarial-Mediático-Cristiano”, que vende el ideal de progreso, desarrollo y competividad como el único fin de acumulación de capital, que vienen a romper los de por si frágiles tejidos sociales existentes.

Ya dentro de la Universidad y habiendo pasado por varios escenarios, conocido pueblos y obteniendo experiencias aprendí en primer semestre por ejemplo sobre el joven, como sujeto transformador de la sociedad, reconocido en el siglo XIX como sujeto político, la moratoria vital como ese plus de la juventud y la social como condición de unos pocos, la heridas de la guerra realizando una franja radial sobre la violencia de tipo: político, social, por orientación sexual dirigida a los jóvenes no solo por los grupos al margen de la ley, sino por las fuerzas militares y la misma intolerancia de la población, que me llevaron a analizar lo fundamental de apostarle a la reconciliación nacional y el cambio del lenguaje social, el desmonte del imaginario del enemigo interno y todas esas estrategias creados por el mismo conflicto y acrecentadas por los poderes hegemónicos para fragmentar las luchas, porque tienen bien claro: “Divide y reinarás”.

En segundo semestre analizamos los problemas sociales que dejo entrever más claramente el pos-acuerdo, como el nepotismo, corrupción, contaminación, minería ilegal, entre otros y tocamos la importancia de la “Investigación-Acción-Participativa” y el Diagnostico Rápido Participativo para apuntarle a la generación de soluciones alternativas e inclusivas a estas problemáticas, que logren dinamizar las relaciones internas, incentivar la participación y el trabajo colectivo y limitar los prejuicios que muchas veces tenemos y nos dejan avanzar o creer que se puede trabajar en conjunto así existan muchas diferencias, puesto que estas contrario a los que nos han vendido de que nos debe dividir, nos fortalece.

Ahora llegó a un curso donde estamos empezando a hablar del rol de la mujer, la colonialidad aun después de la época colonial como tal, el papel del género en la clasificación de la sociedad, la modernidad liquida impulsada por Bauman, que nos habla de cómo la modernidad tiene alejarse de lo estable y duradero. Influenciada por el sistema capitalista en cual es un ciclo comprar y tirar, entonces se habla del amor líquido, donde se expone la fragilidad y efimiridad de los vínculos interpersonales actuales, que básicamente han generado indivualizacion y una “ceguera moral” como él decía, caracterizada por la indiferencia y el conformismo, cosa que me indigna mucho porque la he vivido de parte de amigos y compañeros que parecen tan sumergidos en el sistema que todo les da igual.

Sin embargo la organización de jóvenes de la educación superior en Encuentros Nacionales como el ENEES realizado en Bogotá recientemente o la unión y lucha feminista como la que se vio el pasado 8 de marzo me dejan claro que aún hay esperanza, que hay una utopía que seguir, que la conciencia está despertando poco a poco, porque la cultura eurocéntrica no puede evitar la crisis y surgen nuevas ideas, nuevos modos de pensarse la relaciones, la economía, la educación, con un enfoque más humano e incluyente, y hay consensos entre los grupos , puesto que como decía Leidy Mara Da silva, una manifestante oriunda de Brasil y radicada en Neiva: “Es una lucha de todos, porque el problema es mundial, ¡Basta de Violencia y Exclusión! Tenemos los mismos derechos y queremos disfrutarlos con libertad y dignidad”.

El Eurocentrismo es una cebolla, afirma Edgardo Lander, es decir cuando parece a ver sido erradicado una nueva capa emerge y despojarnos del pensamiento colonial, patriarcal y cristiano no va ser sencillo, pero debemos de hacerlo, puesto que el pensamiento crítico nos dará la libertad. Nos quieren “Bonsái”, conformistas e individualista, nos quieren “Faisanes” es decir pomposos pero arrastrados, con aparentes derechos que no se cumplen, también “Llanero Solitario” es decir compitiendo y emprendiendo solamente para mi bien, y nos adicionan la mutilación en la historia pero los jóvenes ya somos consciente y ahora preparamos la Hora Americana, romper con los cánones establecidos no puede ser considerado inmoral sino innovador, justo y necesario, soy fan de las pequeñas revoluciones, desde ya se está gestando el cambio. Pero ahora me pregunto: ¿Cuál debe ser mi papel como comunicador y periodista en la revolución? Parece que la Revolución no será televisada.

°Estudiante de Comunicación Social y Periodismo, Universidad Surcolombiana, Neiva.

 

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